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martes, 21 de julio de 2026

 

MICROTEXTOS XVI

Amar con el corazón

El amor no es asunto del corazón, sino del cerebro. Las sensaciones del amor se procesan en el cerebro, donde se liberan químicos como dopamina, oxitocina y endorfina, generando placer y apego hacia el sexo contrario.

El corazón no recibe las sensaciones del amor, sino la sangre oxigenada de los pulmones, para luego suministrar, a través del sistema cardiovascular, a los órganos y tejidos del cuerpo; en tanto el cerebro, que actúa como el centro de mando y motor principal del cuerpo, tiene por función procesar los pensamientos y sentimientos del amor.

Lo cierto es que, lejos de toda explicación científica, la reacción física del amor se siente en el pecho, como burbujas de una gaseosa y como mariposas revoloteando en el estómago, a pesar de que una persona no ama con el corazón sino con la cabeza. Amar con el corazón es una simple metáfora, como cuando se dice que en el cielo está el reino de Dios.

Inmenso amor

Toda vez que repito tu nombre, se me anuda la lengua, como cada vez que te miro, se me derraman los ojos. ¿Acaso no te das cuenta que, cuando me hablas con pasión, respiro tu tibio aliento, teniéndote metida en mi corazón como te tengo metida en mis pensamientos?

Siento tu amor en el modo de hacer eso. Solo yo sé cómo se siente cada vez que estás conmigo, recostada sobre un manto de estrellas y un cielo raso desnudo como la luna, cobijándonos cual confidente amiga y escondiendo nuestros secretos que, más que secretos, son pruebas diáfanas de nuestro inmenso amor.

Estar contigo es sentir un mar de felicidad y estar lejos es como estar sumido en una impenetrable oscuridad. Ojalá que tu mirada iluminara siempre nuestros senderos y muestras vidas, que tienen más vida cada vez que nos fundimos en el fuego de nuestros cuerpos.

El amante

Abrió la puerta con la misma llave que ella le entregó, cogió la manilla y la empujé hacia adentro, franqueó el dintel y se enfrentó al rostro del amante de su mujer, quien estaba parado cerca, como a punto de abrir la puerta desde el otro lado. Penetró barriendo el helado aire y él se hizo a un lado, luego el amante cerró la puerta y se volvió como empujado por el viento, que le sopló en el rostro como anunciándole una inminente tragedia.

Ella estaba todavía tendida en la cama, desnuda y arreglándose los mechones. Al ver a su marido, se puso de pie, se cubrió los senos con los brazos y entornó los ojos como si nada hubiese pasado.

–¿Así que me engañabas? –preguntó con un soplo de desaliento.

–Así es –contestó ella–. Te engañaba porque tú nunca estabas en casa.

Él sacó el revólver del cinto y le plantó dos tiros en el pecho.

–¡Qué has hecho! –gritó el amante.

El marido de la mujer le apuntó con el revólver y, con los ojos empañados por las lágrimas y exhalando un profundo suspiro, le dijo:

–Tú no has visto nada, así que desaparece y no vuelvas a cruzarte en mi camino.

El amante abrió la puerta, ganó la calle y, mientras caminaba con rumbo desconocido, escuchó otros dos disparos en la vivienda que él frecuentaba cada día.

Una pareja perfecta

La mujer, siempre que hablaba con su esposo, hablaba en voz alta y hasta chillando, le reprochaba por todo y por nada; en cambio él hacía todo lo que se le venía en gana, galanteaba con cuanta mujer encontraba y hasta la engañaba sin que se diera cuenta. A pesar de todo, de puertas para afuera, parecían una pareja perfecta. Él era sordo y ella era ciega.  

El túnel

Bastará decir que soy Juan Pablo Castel, el pintor que mató a María Iribarne; supongo que el proceso está en el recuerdo de todos y que no se necesitan mayores explicaciones sobre mi persona. Así comienza el primer capítulo de la novela El túnel, de Ernesto Sábato, que no es otra cosa que una poderosa confesión convertida en una metáfora existencial que simboliza la soledad absoluta. Juan Pablo Castel es el feminicida que comete un crimen pasional por amor obsesivo, celos enfermizos y que, por vivir de espaldas al mundo y la mente perdida en un túnel sin salida, es víctima de sus bajos instintos y pasiones destructivas, que desenlazan en el asesinato de la mujer amada, la locura y la tragedia sin retorno ni perdón.

Ritual mañanero

La gringa, cuya belleza tenía más fulgores que todas las luces del universo, era una mujer liberada de los prejuicios y las ataduras sexuales; por eso mismo, todas las mañanas, al salir a su exuberante jardín, se acercaba al palomar y, mirando a los curiosos que la observaban desde sus balcones, saludaba a la fresca madrugada con todos los poros de la piel y respiraba a todo pulmón. Después dejaba escapar de su mano una paloma blanca y de su blanca bata una blanca teta, aureolada por un pezón rosado, propio de las mujeres que superan el rubio platinado. Volvía a entrar en el dormitorio, cerraba las cortinas de la ventana y no volvía a aparecer en el jardín hasta el día siguiente, a la misma hora en que los curiosos acudían a sus balcones para verla repetir su ritual mañanero entre una bandada de palomas que revoloteaban alrededor y una explosión de flores que exaltaban su belleza. 

La cama

La cama es el territorio más libre de la vida, donde el acto sexual adquiere dimensiones sacramentales, como en el rito hindú, donde tanto el hombre como la mujer, antes de acostarse, deben bañar cuidadosamente sus intimidades, limpiarse los dientes, aplicarse una cantidad limitada de ungüentos y perfumes.

Luego acostarse en la cama, predispuestos a someterse a las llamas del amor, trenzarse con brazos y piernas, devorarse a besos, acariciarse las concavidades del cuerpo y estallar en vibrantes sensaciones, hasta fundirse en una entrega total, practicando el estilo 69, con el cunnilingus y la felación, que es una variante sexual en la que cada uno puede estimular, con labios y lengua, los órganos genitales de la pareja. Luego entregarse a las pasiones carnales sin ninguna inhibición ni ataduras morales, abriéndose a un paraíso de prácticas eróticas, desde la postura del “misionero”, hasta la postura del perrito, cuando la mujer se pone de cuatro y el hombre la embiste por atrás.

Siempre es mejor practicar el amor en la cama, con sábanas o sin ellas, porque la cama, sin importar el material del que esté fabricada, el precio, la forma y el tamaño, es el único escenario donde los enamorados pueden alcanzar las estrellas con las manos y el clímax con la imaginación.

Los besos

Si el hombre logra hacer un nudo con el tallo de la cereza, solo con la lengua y sin tocarlo con las manos, significa que sabe besar como un amante perfecto; lo mismo que la mujer que puede comer una salteña jugosa, sin derramar una sola gota del jigote, sabe besar como succionando un chupete de cerezas.

El amor

En una discusión de pareja, la mujer le recriminó a su esposo, diciéndole que él no le mostraba su amor ni en sus gestos ni en sus acciones. A lo que él, postrándose de rodillas y besándole la mano, le replicó: El amor se siente, pero no se ve, mi amor, porque lo esencial es invisible a los ojos, como afirmó el zorro, en El principito, la obra clásica de Antoine de Saint-Exupéry.

domingo, 14 de junio de 2026

 

MICROTEXTOS XV

Franz Kafka

Cuando despertó, la cucaracha todavía estaba mirándolo desde el techo.

Iósif Stalin

El amante de su propia personalidad, el dictador más abominable del comunismo soviético, lo tenía a León Trotsky, su principal enemigo, metido hasta en sus pesadillas.

Frida Kalho

La artista que pintó sus retratos en la cama, con la cadera rota, la pierna amputada y los ideales al lado de su corazón partido, tenía una Frida de noche y una Frida de día, una Frida sana y una Frida herida.

Túpac Katari

El indio rebelde, antes de que sus verdugos le cortaran la lengua y fuese atado de pies y manos a la cincha de cuatro caballos para ser descuartizado, los miró de frente y lanzó un estremecedor grito en el pueblo de Peñas: ¡Volveré y seré millones, carajo!

Baruch Spinoza

Al filósofo neerlandés, de origen sefardí, las autoridades religiosas judías, por pensar demasiado y estar acusado de ateo, le lanzaron las siguientes maldiciones:

Maldito sea de día y maldito sea de noche; maldito sea cuando se acuesta y maldito sea cuando se levanta; maldito sea cuando sale y maldito sea cuando regresa. Que el Señor no lo perdone. Que la cólera y el enojo del Señor se desaten contra este hombre y arrojen sobre él todas las maldiciones escritas en el Libro de la Ley…

Spinoza se rió por dentro y, sin dejar de escribir sus tratados sobre metafísica, ética, teología y política, esperó pacientemente morirse a los 44 años, minado por la tuberculosis y no por un castigo divino, como lo tenían pensado sus detractores, que vivían aferrados a la Biblia y a la mano del Señor.

Miguel Alandia Pantoja

El pintor revolucionario, nacido en una población minera del norte de Potosí, pintó obreros y campesinos en actitud combativa, pintó hombres con hambre de justicia y mujeres envueltas en banderas libertarias. Pintó también a los guardianes de la oligarquía minero-feudal, con armas en las manos y prestos a ahogar a los explotados en baños de sangre.

Pintó lo que le dictaba su conciencia, con los pinceles de sus manos hechas de compromiso social y los colores encendidos de su corazón rebelde. Pintó todo lo que pintó, en muros y lienzos, con su desbordante creatividad convertida en la ideología revolucionaria de la clase obrera.

Solo sé que nada sé

Un amigo bibliotecario, de cuyo nombre prefiero no acordarme, leía todo, todo el tiempo. Leía las enciclopedias desde la letra A hasta la letra Z. Era erudito en muchas ciencias del saber humano, una auténtica biblioteca andante, aunque él solía repetir la clásica frase de Sócrates: Solo sé que nada sé, pues mientras más leía, de noche y de día, se daba cuenta de que sabía menos, debido a que los conocimientos eran infinitos y que un sabiondo era un pobre ignorante con pretensiones de sabio.

Miguel de Cervantes

El Manco de Lepanto, prisionero en la Cárcel Real de Sevilla, por deudas pendientes y acusaciones de apropiaciones de fondos públicos, pergeñó su obra clásica: El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, necesitado de un caballero andante para sentirse como si estuviese libre, recorriendo por el mundo al galope de su caballo Rocinante, para  imponer justicia, defender a los humildes y ganarse honores a punta de lanza y filo de espada. Necesitaba un Quijote, enfrentándose con enemigos imaginarios, locamente enamorado de Dulcinea del Toboso, acompañado de su escudero Sancho Panza y protegido por sus amigos y parientes. Necesitaba crear a Alonso Quijano, el héroe trocado en loco de tanto leer novelas de caballería, un alter ego de Miguel de Cervantes, un hidalgo de contextura alta y delgada, piel pálida, nariz picuda, bigotes poblados y barba larga. El escritor, atormentado en su cautiverio, con la pluma en ristre y sin dejar nada en el tintero, tenía la necesidad de crear un Quijote de la Mancha, no importaba si loco o cuerdo, pero viviendo en libertad y no encerrado entre los gruesos muros de la cárcel.

Bartolina Sisa

La heroína aymara fue descuartizada por sus verdugos. Su cabeza y extremidades fueron exhibidas en distintos ayllus y caminos, donde ella, junto a su esposo Túpac Katari, resistió en la lucha contra los realistas al servicio de la Corona Española. Su cabeza fue clavada en la picota del escarnio en Jayujayu-Marka, hoy provincia Aroma del departamento de La Paz, para escarmiento de los indios que osaban rebelarse contra el sistema colonial. Sus extremidades fueron enviadas a Tinta-Marka, comunidad situada en la actual república del Perú, donde también fueron exhibidas en la punta de sendas picotas. Pero de nada sirvió tanta barbarie y crueldad, porque los herederos de Bartolina Sisa siguieron su ejemplo y, juntando las partes desmembradas de su cuerpo y recogiendo cada gota de su sangre derramada, siguieron luchando por conquistar sus derechos y conquistar la liberación de las naciones originarias del Abya Yala.

César Vallejo

El excelso poeta peruano, conocedor de la vida de los mineros y el saqueo imperialista en Quiruvilca, cerca de su natal Santiago de Chuco, escribió la novela El tungsteno, a modo de protesta y denuncia desde la literatura, con el mensaje revolucionario de que solo la conciencia de clase y la organización de los trabajadores eran las armas para sepultar a los explotadores y las indispensables llaves para abrir las alamedas de la liberación proletaria. El poeta de pocos recursos económicos, pero de muchos poemas hechos de sentimientos humanos y compromiso social, estaba convencido de la tesis marxista de que la emancipación de los trabajadores debe ser obra de los propios trabajadores y quien no entienda estito estaba condenado a ser un eterno esclavo del sistema capitalista.

lunes, 1 de junio de 2026

MICROTEXTOS XIV

El antirracista

A diferencia del xenófobo, no se fijaba en el color de piel que su amada tiene por fuera, sino en los valores humanos que tiene por dentro.

Experiencia

De joven le gustaban las mujeres voluptuosas, de pechos y nalgas enormes, hasta que un día, su abuelo, como todo viejo que hablaba con la voz de la experiencia, le dijo: “A la mujer, mientras más delgada, el clavo le entra mejor”.

Justicia por mano propia

Una turba enfurecida sepultó vivo a un adolescente de 16 años, acusado de violar y descuartizar a una niña de 5 años. Todos estaban de acuerdo en hacer justicia por mano propia. Primero, lo capturaron como a una bestia salvaje, lo maniataron y obligaron a asistir al velorio de la víctima. Luego, entre golpes y gritos, lo condujeron hacia el cementerio, donde lo tiraron en una fosa profunda, con las manos todavía amarradas a la espalda, y le echaron palas de tierra, hasta provocarle la muerte por asfixia.

Amigo imaginario

Mi amigo imaginario, mientras había luz, siempre fue mi sombra, con quien hablaba, reía, lloraba y jugaba, hasta que caía la noche y mi sombra, que no era un muñeco ni un animal de peluche, se despedía y desaparecía pidiéndome esperarlo a la luz de un nuevo día.

Varón domado

Desde que ella lo tenía bajo su dominio, él ya no era el mismo, parecía un hombre sin alma ni cerebro. Ella lo manejaba, sin mirarle ni dirigirle la palabra, como a cualquier don nadie; incluso, desde que perdió su autoridad y dignidad de hombre, ella pensaba y sentía por él, quien no se reconocía ni estando delante del espejo. Ella lo envolvía en un dedo y él no decía nada, lo desenvolvía y tampoco decía nada. Lo envolvía una y otra vez en el dedo, como se envuelve el hilo en el carrete, y él no decía nada, solo movía los ojos, mirándola como el esclavo mira a su amada ama.

Soledad

El hombre vivía solo en la soledad, amparado en la pobreza y el olvido. Nadie lo visitaba ni se preocupaba por él, salvo un famélico perrito convertido en su única compañía, el que le daba cariño y lo seguía por donde iba.

Femimachista

Una feminista de marras, como las que andan por ahí, alguna vez me dijo que el peor enemigo de la mujer no es el hombre, sino otra mujer machista.

Olores

El autobús se detuvo en un tramo de la carretera. Se abrió la puerta, subió un hombre, miró en derredor y dijo:

–Sube un nuevo pasajero con olor a indio. No me van a discriminar, ¿ya?

–Aquí no hay gringos –contestó uno–. Todos somos indios, pero con olor a gringos.

–¿Y cómo es el olor a gringos? –preguntó otro.

–A gringos –contestaron los pasajeros al unísono.

El autobús estalló en risas y bromas, mientras se cerraba la puerta para proseguir el trayecto.

Paro del transporte

Cuando el transporte se declara en paro, por falta de diésel y gasolina, para todo, para la vida y para la muerte. La ciudad de El Alto se viene abajo. No se oyen motores en las calles y los peatones viajan sobre sus pies, como si el mundo dejara de orbitar alrededor del sol y dejara de girar sobre su eje. Cuando el transporte se declara en paro, por la escasez de combustible, paran las agujas del reloj, callan los motores, paran los conductores y no queda otro camino que movilizarse en autopie.

Una granja al revés

En esta granja, donde las leyes de la naturaleza no siguen las normas de Darwin ni de Dios, los animales viven a su libre albedrio: el gato ladra y el perro maúlla; la vaca relincha y el caballo muge; el sapo trina y el pájaro croa; el gallo gruñe y el cerdo cacarea…

En este reino animal,  donde las leyes de la naturaleza están al revés, el loco es el más curdo entre los cuerdos, mientras el cuerdo, que no habla pero rebuzna, es un auténtico loco de remate.

Necrofilia

Cuando murió su amada, la mujer a quien no podía apartarla de su vida, él no soportó la soledad y decidió profanar la tumba donde ella yacía bajo una cruz de hierro y una lápida de mármol. Se metió en el cementerio a medianoche, escarbó la tierra con las manos, desenterró el cadáver con la misma desesperación de un violador de sepulturas. Y, sin que nadie lo viera bajo el reflejo plateado de la luna, llevó el cuerpo a su casa y lo recostó en la cama. Lo restauró, maquilló y vistió con sus mejores galas. La perfumó, la devoró a besos, la exploró con las manos y, excitado como un perro azuzado, le hizo el amor como la primera vez que la poseyó en la misma cama.

lunes, 4 de mayo de 2026

MICROTEXTOS XIII

El surfista de novelas negras

El lector aficionado a las novelas negras debe tener siempre una tabla de salvación. Si la ola de novelas de crimen ponen en jaque su vida, el surfista debe asirse a la tabla de salvación y surfear, surfear y surfear sobre la cresta de las novelas negras, para no ser alcanzado por los disparos que salen de las páginas como una lluvia de afiladas estrellas en un combate entre samuráis.

Releer

Algunos lectores, a contrapelo de la abundante oferta editorial, se ocupan más de releer que de leer, salvo que para releer se necesita haber leído, una y otra vez, el mismo libro que se releerá por enésima vez.

Hijos del alma

Los libros son como los hijos inmortales del alma, sobre todo, si se tratan de auténticas autobiografías, donde el fuero interno se plasma en letras de molde, dejando traslucir los pensamientos y sentimientos de quien se refleja de cuerpo entero en una suerte de espejo, donde las imágenes e ideas quedan perpetuadas para siempre.

Metáfora

La metáfora dice mucho en pocas palabras, como esa que se repite en todas las lenguas: Echaré la casa por la ventana; metáfora de la que nacieron muchas otras como las correas nacen del mismo cuero.

Cambio de grafía     

En un texto, en verso o en prosa, un error de tipografía puede cambiar el significado de una frase, como cuando se cambia el grafema V por la F. Por cuanto escribir: En el inVierno hace frío, no es lo mismo que escribir: En el inFierno hace frío.

Género literario para la inmensa minoría

La poesía, en su condición de arte mayor entre las letras, es el género más brillante de la literatura, el que más cultores y aficionados tiene en el mundo. No obstante, aun siendo uno de los géneros literarios más extendidos, es uno de los menos leídos y valorados por la vorágine comercial, casi siempre impuesta por las leyes de la oferta y la demanda del mercantilismo editorial. Quizás por eso, a diferencia de los lectores militantes de la prosa, Juan Ramón Jiménez no dudó en aseverar que la belleza de la poesía solo estaba dirigida a la inmensa minoría.

Albor

El Centro de Arte y Cultura Albor es el teatro de Las venas abiertas de América Latina de Eduardo Galeano.

La Feria del Libro de los libreros

La gran fiesta de los libreros está en la Feria del Libro, donde se dan cita las letras del mundo, con la finalidad de encantar a los apasionados de la literatura.

En la Feria del Libro, los lectores encuentran libros grandes y libros pequeños, libros gruesos y libros delgados, libros en colores y libros en blanco y negro, libros para los enamorados de la lectura, libros para estimular la inteligencia de los intelectuales y libros para cultivar el hábito de la lectura de los niños, jóvenes y adultos.

La Feria del Libro de los libreros es un ponderable evento festivo, que tiende puentes entre los escritores y los amantes de los libros, esos maravillosos objetos hechos de papel, tinta y letras, que son una suerte de cajitas mágicas, donde están encerrados los tesoros creados por los escritores de todos los tiempos, países y culturas.

La Feria del Libro de los libreros es fiesta, feria, fiesta…

miércoles, 7 de enero de 2026

MICROTEXTOS XII

Los muñecos

En varias calles de la ciudad de El Alto, acechadas por la delincuencia diurna y nocturna, los vecinos colgaron enormes muñecos de las luminarias. Están hechos de ropas embutidas con trapos de todos los colores y tamaños. No tienen rostros, ni edades, ni nombres, pero sí un letrero en el pecho y un texto parecido a la sangre: Ladrón pillado será linchado y quemado.

El líder

Sembraba la palabra, con vehemencia y coherencia, sin saber si sus partidarios eran tierras fecundas, donde un día podían cosecharse sus ideas revolucionarias. Hablaba y hablaba, en las asambleas, congresos y reuniones, no por ser un hablador, sino un auténtico líder de las masas y un magnífico representante de las aspiraciones populares. 

La corrupción

En un país bananero, donde todo anda de cabeza, el político que roba es aplaudido y el policía honesto es ridiculizado, el que miente es aplaudido y el que dice la verdad es abucheado. En un país bananero, donde todo anda patas arriba, la honestidad es plata y la corrupción es oro.

El pecado

Dicen que en el Paraíso, el Diablo tomó la forma de una serpiente, una criatura dotada del don de la palabra y capaz de expresar sus pensamientos con deslumbrante lucidez. Se alzó sobre su cola y le convenció a Eva para que le diera de comer el fruto prohibido a Adán, ya que si ambos comían del árbol de la sabiduría, de lo Bueno y lo Malo, no morirían, como les dejó dicho Dios, sino que se les abrirían los ojos y los oídos, y serían como su Creador. Ella le obedeció como mujer sumisa y probó el fruto prohibido del árbol de la sabiduría, que Dios, por alguna divina equivocación, puso en medio del jardín del Edén. Poco después, Eva le entregó la fruta prohibida a Adán, quien, como hombre sumiso, hincó los dientes en la manzana. Así fue como nuestros primeros padres, incitados por la serpiente y desobedeciendo el mandamiento de su Creador, introdujeron el pecado y la muerte en este mundo.

Cuestión de gatos

Eduardo Mondragón no compartía la idea de que los gatos eran animales sagrados, como se imaginaban los antiguos egipcios, y mucho menos dioses protectores de la salud y la fortuna. Tampoco había por qué venerarlos ni mimarlos como lo hacían los budistas tibetanos, que los consideraban acompañantes en el tránsito obituario y que en la vida eran como hermanos del alma, sobre todo, si se los trataba con consideración y cariño.

Tampoco le interesaba si  Julio Cortázar tuvo una extraordinaria afición por los gatos en París, si Ernest Hemingway criaba numerosos gatos en su casa de Cuba, si Carlos Monsiváis vivía rodeado de gatos, si Edgar Allan Poe inmortalizó a su gato negro y si Stephen King, en su novela, Cementerio de animales, retrató a un gato capaz de resucitar a los muertos, ni para qué citar a los otros querendones de felinos como T.S. Eliot, Mark Twain, Charles Dickens y otros.

Le tenía sin cuidado que también las escritoras como Charlotte Brontë, Colette, Patricia Highsmith, Elizabeth Bishop, Elena Poniatowska y Doris Lessing, entre otras, hayan sido amantes de los gatos. Lo único que le interesaba a Eduardo Mondragón, el enemigo principal de los gatos, era que estos felinos, que por las noches se tornaban en pardos, desaparecieran del mapa por ser carniceros de dientes afilados. Los odiaba con todas las fuerzas de su alma, desde el día en que un gato se entró por la ventana de su cuarto y se comió al canario de su vida.

jueves, 4 de diciembre de 2025

MICROTEXTOS XI

Sobreviviente

Los corsarios del Caribe cazaron a un gigantesco animal marino y en su vientre, entre otros objetos, hallaron anclas de barcos mercantes, cañones de fragatas sucumbidas en las batallas y, atónitos de asombro, hallaron a un hombre vivo, quien permaneció durante tres días y tres noches en el vientre del animal, que Dios puso entre las olas de alta mar para salvarlo del naufragio.

Criaturas imperfectas

Desde el principio, desde la génesis del mundo, el hombre y la mujer no fueron criaturas perfectas, como si Dios los hubiese creado más como un pasatiempo que a su imagen y semejanza. Desde entonces se jodió la humanidad entera. Por Adán y Eva entró la muerte en la tierra, y por Caín y Abel, sus hijos enemigos, entró la violencia en el cuerpo y el alma del género humano.

Equidad de género

La relación entre un hombre y una mujer, a pesar de las leyes promulgadas en torno a la equidad de género, seguirá siendo compleja, debido a que los sentimientos más profundos no siempre son lineales ni eternos, como hubiésemos deseado que fuesen, sino sensaciones variables que no dejan de sorprendernos a lo largo de la vida.

Las relaciones humanas no han cambiado en lo esencial durante milenios ni cambiará jamás, como no cambiará la relación compleja entre los géneros.

Sin embargo, no cabe duda de que el amor entre el hombre y la mujer haya sido uno de los motores impulsores del desarrollo de las sociedades. No pocos hombres han protagonizado guerras por el amor de una mujer o mujeres que se han movido como maquinarias detrás de los triunfos de un hombre. Desde esta perspectiva social, biológica y emocional, es lógico suponer que la complementariedad en una relación de pareja es un poderoso instrumento capaz de trocar los sueños en realidad.

Los mil y un cuentos

Soy el Sultán Sahinar  de Las mil y una noches, capaz de recontar los mil y un cuentos que escuché en boca de la joven y hermosa Scheherezade, quien, con voz dulce y dulce cuerpo, me entretuvo noche tras noche con sus fabulosas narraciones, encadenándolas una tras otra y dentro de otra, para poner a salvo su vida y no terminar como las tres mil mujeres que desposé, que mandé decapitar y encerrar en el secreto sótano de mi palacio, temeroso de que me traicionaran con otros hombres mejor dotados que yo.

Complementariedad

En todo hay complementariedad, como en la cosmogonía andina, donde el día se complementa con la noche, la mujer con el hombre, el blanco con el negro, la vida con la muerte, la bondad con la maldad y, quiérase o no, el bien se complementa con el mal, como Dios se complementa con el Diablo, para bien o para mal.

miércoles, 14 de mayo de 2025

MICROTEXTOS X

Amado

El amadísimo Amado, un egocéntrico de dimensiones monumentales, se amaba a sí mismo cuando nadie lo amaba.

Mujeres

Las mujeres adultas, que ya no tienen la piel ni los senos de veinteañeras, sino arrugas y cabellos argentados, son la belleza en el cenit de la madurez, la experiencia andante, pensante y hablante. Las mujeres mayores, a diferencia de las jovencitas de piel tersa y senos turgentes, son sabias para vivir y amar, mujeres a carta cabal.

Complejo de inferioridad

En los sueños se veía conviviendo con las celebridades que admiraba en su vida, pero ellos, mirándole con indiferencia, no le dirigían ni la palabra, como si no existiera en el mundo. Y, al despertar, se sentía con el complejo de inferioridad atormentándole como una pesadilla.   

Lucifer

El sacerdote se marchó al infierno y retornó de allí, convertido en Lucifer tentador de hombres y encantador de mujeres.

¿Cuál es primero?

Si el hombre es producto de la historia y la historia es producto del hombre. Entonces cuál es primero: ¿El huevo o la gallina?

Racismo

Todos somos iguales debajo del color de la piel. Todos tenemos la sangre roja, nadie la tiene de color azul, y el que no lo crea, que se haga un corte en la piel y así sabrá que el racismo no es una “ciencia biológica”, sino el invento de la estupidez del “hombre blanco”.

El amor

La amo infinitamente, es la que da vida a mi vida, la razón de mis alegrías y esperanzas, la mujer que encontré sin buscarla, la compañera de siempre y para siempre, la que apacigua mis iras, troca mis penas en sonrisas y estimula mis ilusiones con meditadas sugerencias. 

Me siento feliz de solo respirar su aliento y acariciar su piel con el hálito de mis palabras. No hay mayor dicha en el mundo que tenerle a mi lado, sentir como un fuego su mirada bajo el claro de la luna, que parece clavada en el firmamento, empapándome la piel con las gotas de los luceros del alba, como en los soleados días en que ella calienta la frigidez de mi cuerpo con la temperatura de su cuerpo.

El amor cobra sentido cuando palpo las sensibilidades de su alma y los latidos de su corazón, que destila ternura y sencillez a raudales, permitiéndome ser parte de su vida, de sus pensamientos y sentimientos pletóricos de los nobles ideales de libertad y justicia. 

Enciclopedias de la vida

Los libros no deben revelarnos los secretos íntimos de la vida, sino que, simplemente y llanamente, deben ayudarnos a descubrirlas como cuando descubrimos los conocimientos universales en las sabias enciclopedias de la vida misma.

La máscara

El hombre que lleva una máscara de Diablo, no es que pretenda ser Diablo, sino que es Diablo, al igual que el otro que lleva una máscara de Moreno, que no pretende ser Moreno, sino que se siente Moreno.

La máscara forma parte de la identidad personal, de la psiquis más profunda, del mundo inconsciente que se expresa a través de la máscara que vive y late en el estado irracional y que no solo existe en el reino del mito y el simbolismo. Si se les pregunta: ¿Están disfrazados para el Carnaval? Ellos se miran en el espejo y aseveran que no están disfrazados, sino que son la máscara cubriéndoles el rostro. El Diablo es Diablo y el Moreno es Moreno, sea en el Carnaval o en cualquier parte.

Memorables pedos

Don Mamerto era un anciano residenciado en un pueblito valluno de Cochabamba. Vivía solo en una casa que tenía un pequeño huerto, donde criaba gallinas, patos y pavos. Don Mamerto, además de chicato y jorobado, era calvo y sordomudo.

En mi niñez, junto a mis amiguitos de juego, lo seguíamos a hurtadillas y detrás de sus espaldas, para que no nos vea ni se dé cuenta. Lo seguíamos, fisgoneando y entre risitas burlonas, toda vez que cruzaba por la plaza del pueblo, pues a cada paso que daba, se echaba un pedo tras otro, dándonos la sensación de que su calzoncillo debía estar manchado como por un soplete cargado de chocolate.

Suponíamos que él mismo no se daba cuenta de que arrojaba reverendas ventosas a lo largo de su itinerario. Lo interesante es que don Mamerto, a diferencia de lo que suelen hacer otras personas, no disimulaba sus pedos con gritos ni toses, los dejaba escapar como quien padecía de gastritis o comía demasiados porotos y lentejas. Nos daba la impresión de que no estaba consciente de la fetidez y la orquesta que tenía en el ano, ya que, a veces, sus ventosas le salían de manera sonora y prolongada, como una carcajada de perdigones.

Para nosotros, que lo seguíamos los talones, era todo un jolgorio escuchar los gases expelidos por don Mamerto; quizás, porque sus pedos, que parecían un solo pedo, nos causaba mucha gracia y, al recordarlos y contarlos entre amigos, nos partíamos de la risa, sin saber que a todos, en la plenitud de la vejez, nos podía pasar lo mismo, así controláramos nuestros gases que, sin saberlo ni quererlo, podían tener consecuencias por demás lamentables, no en vano reza el dicho popular: “Confianza ni en el pedo, porque hasta por peer uno se caga”.

Así nos divertíamos a costa de don Mamerto, hasta el día en que, al ser descubiertos por una señora conocida por su mal talante, que cruzaba por nuestro camino, nos detuvimos en seco y la respiración en vilo. Ella nos cogió por el cuello y, en tono de reproche y advertencia, nos dijo:

–¿Por qué se ríen? ¡Ustedes cuando sean viejos serán como don Mamerto!

Desde ese día, dejamos de perseguirle a don Mamerto, comprendiendo que no era bueno burlarse del padecimiento ajeno, que todos llegaríamos a viejos y que nadie estaba libre de sufrir flatulencias, salvo que nosotros, los traviesos niños del pueblo, jamás nos olvidaríamos de los memorables pedos que escuchamos en la infancia. 

viernes, 11 de abril de 2025

MICROTEXTOS IX

El ladrón

Se robó la Biblia, sin saber que estaba robándose la palabra de Dios.

La espera

A la muerte hay que esperarla como se espera a la mujer amada, porque llega cuando le da la gana y mientras menos se la espera.

La vida

–¿Cuál es el significado de la vida? –preguntó uno, barriendo el aire con un tono de persona escéptica.

–La respuesta es simple –contestó otro, de manera breve y categórica–. El significado de la vida es la vida misma.

Ellas                                                                                                                 

Las damas de compañía, mujeres de belleza divina y juveniles años, son vidas que inspiran y amores que matan.

Pasión secreta

El control de la autosatisfacción está simbolizado por el cinturón de castidad, que evita la masturbación, considerada todavía un pecado mortal y, como dirían algunas novicias sometidas al voto de castidad, evita que los traviesos dedos de la mano jueguen con el pequeñín que genera el mayor placer de las pasiones secretas.

Oralidad

Cristo predicó hasta el cansancio. Era maestro de la tradición oral. Sus sabias enseñanzas no las escribió en un libro, sino en la memoria de sus discípulos. Si alguna vez intentó escribir algo en la arena, las olas se encargaron de borrar para no dejar constancia de su amor por Magdalena. 

Hijo del Hombre

No debe ser fácil nacer por obra y gracia divina, ser sufrido entre los sufridos, azotado en el vía crucis, agonizar en el Gólgota, morir claveteado en los maderos y, como si fuera poco, resucitar para ser rey entre los reyes, nada menos ni nada más que por ser el Hijo del Hombre.

Gato negro

En la Edad Media, de acuerdo a las supersticiones, se creía que el Diablo se encarnaba en el gato negro, en esta mascota preferida por las brujas. Si una persona se cruzaba en el camino con un gato negro, este tendría no solo un día de mala suerte, sino un día menos de vida, porque no se cruzó con el gato sino con el Diablo.

Llamarada

Tu amor me arde en el pecho como una llamarada, llamándome amor desde el fondo de tu alma.

Quijote

En todo hombre anida un Quijote, un soñador, un justiciero, un aventurero y un loco enamorado, dispuesto a vivir batallas, desafíos, desilusiones, requiebros, amores, tormentas y disparates.

No es casual que el luchador social sea el prototipo del Quijote. Simboliza, por antonomasia, la abnegación y la entrega a nobles causas, como son los ideales de la libertad y la justicia.

El hombre, común y corriente, es un Quijote desarmado. No lleva yelmo, ni cota con anillos de acero, ni coraza de hierro para protegerse de las afiladas espadas y las armas de fuego. No lleva adarga al brazo ni lanza en ristre para acometer contra los enemigos del género humano.

El hombre es un Quijote que solo necesita armarse de coraje, como todo caballero de armas llevar, y acometer contra el adversario con la firme decisión de infligirle una derrota. Así lo hizo el caballero de la triste figura cuando se enfrentó al rebaño de ovejas y a los molinos de viento, creyéndolos enemigos invencibles por su ferocidad y sed de sangre.

El hombre, incluso cuando se trata de conquistar a una mujer, es un Quijote de sentimientos desenfrenados, un Quijote capaz de perder los estribos de su corazón y entregarse en cuerpo y alma a la mujer que ama con la fidelidad de un escudero y un perro galgo.

El hombre es un Quijote apasionado, que puede enloquecer por un amor platónico, ataviarse con armaduras de ternura, cabalgar en un Rocinante de ilusiones, desenvainar la afilada espada de la paz y desbaratar los peligros que amenazan la vida de su amada, aunque la bellísima Dulcinea solo exista en su imaginación y en su loco corazón de enamorado.

miércoles, 15 de enero de 2025

MICROTEXTOS VII

Los prodigios del alcohol

La borrachera de los poetas malditos no es en vano, ni mucho menos una absurda pérdida de tiempo, ya que después de salir de la resaca, la borrachera es fuente de inspiración lírica y un tema de interés tanto para los abstemios como para los adictos a las bebidas espirituosas. A continuación les presento un poema de altos grados de invención poética y oficio escritural:

…Copete nuestro que estás envasado,/ santificado sea tu grado,/ venga a nosotros tu alcohol,/ hágase tu voluntad,/ así en caja como en botella./ Danos hoy la chela de cada día,/ perdona a los que no toman/ como nosotros perdonamos/ a los que no convidan./ No nos dejes caer al suelo/ y líbranos del yogurt...

Este poema, quizás anónimo, pero con la fuerza semántica y prosódica de las palabras articuladas armónicamente en cada verso, es un regio ejemplo de que la borrachera, desdeñada por los puritanos del clero y las damiselas mojigatas, es una actividad donde doblar el codo es un ejercicio estimulante para la ingeniosa creatividad de los poetas malditos, quienes, aferrados a los prodigios del alcohol, respiran poesía por todos los poros de la piel.

Derribar muros

Derribar muros y vallas, las fronteras entre ricos y pobres, entre blancos y negros, entre indios y gringos; entre hombres y mujeres, entre inmigrantes legales e ilegales, debe ser el objetivo de todos y cada uno de nosotros, que deseamos vivir en un mundo donde todos tengamos los mismos derechos y las mismas responsabilidades, indistintamente de las diferencias culturales, raciales, lingüísticas, religiosas y las diversidades ideológicas y de género.

Derribar los muros entre el Sur y el Norte, entre la vida y la muerte, entre Dios y el Diablo, entre creyentes y ateos, entre gobernantes y gobernados, debe ser el objetivo para forjar un sistema socioeconómico que no sea capitalista ni comunista (Uds. pónganle el nombre a la nueva sociedad), sino una patria grande y equitativa, sin explotados ni explotadores, donde reine el amor y la paz, la hermandad y la felicidad, y donde el valor humano no esté basado en el principio del tener, sino del ser, del ser un individuo con derecho a elegir, en absoluta libertad, la vida que se quiere vivir en armonía y plenitud. 

Cuarto periodo del sueño

Según mis cálculos oníricos y no según los cálculos de los psicoanalistas, mi sueño estaba dividido en cuatro períodos sucesivos pero diferentes. En el cuarto periodo, vi a Fromm agarrado de la mano de Freud y a Engels agarrado de la mano de Marx. Los vi a los cuatro encerrados en un cuarto a media luz, donde Fromm y Freud yacían sobre un diván, con los ojos cerrados y la hebra de un cigarro en los labios; en tanto Engels y Marx estaban sentados en un mullido sillón, mirándose a los ojos y discutiendo acaloradamente, como si sus voces se sobrepusieran al tiempo y la muerte. Y, como es de suponer, de estas sesudas discusiones el que no sale dormido, al menos, sale jodido y confundido.

Cuando desperté, los cuatro estaban todavía en el cuarto, como fantasmas que retornan al reino de los vivos, para repetirse, una y otra vez, hasta que sus razonamientos dejen de ser simples teorías para convertirse en pilares fundamentales de las ciencias humanas.

Supersticiones

Mi bisabuela decía que una mujer, durante la menstruación, no era la misma de siempre. No podía hacer mantequilla, mayonesa, ni preparar productos lácteos, porque la leche se cortaría. Tampoco podía sembrar en el campo o en la casa, porque las plantas se secarían como quemadas por un implacable sol. Tampoco podía dar de comer a los animales domésticos, porque éstos se morirían como atacados por un virus desconocido. Las supersticiones de mi bisabuela, sin lugar a dudas, estaban relacionadas con la pureza y la impureza de la mujer, como si la menstruación no fuese un proceso biológico normal, sino una maldición divina.

Justicia comunitaria

La niña fue violada por su padrastro desde que ella tenía 13 años, mientras la madre, todas las mañanas, se marchaba a trabajar en el campo.

Así pasó el tiempo, sin que la madre se diera cuenta de lo qué estaba pasando en su propia casa, hasta que la niña, que no asistía a la escuela, terminó embarazada. Cuando empezó a crecerle el vientre y llegó el momento en que no pudo ocultar más el delito de la violación, la niña, que se la pasaba encerrada y llorando en su cuarto, no sabía cómo confesarle a su madre que era víctima de toques impúdicos y agresiones sexuales por parte de su padrastro, un hombre de sesenta años, desocupado y depravado sexual.

La madre, al darse cuenta que algo andaba mal, le preguntó qué le estaba pasando. La menor, luego de insistencias y deshecha en lágrimas, logró revelarle la verdad, una verdad que conmocionaría a la pequeña población campesina.

–Si no te conté era porque él, apuntándome con un cuchillo, me amenazaba de muerte…

La madre, luego de salir del shock, se abalanzó sobre su hija, la abrazó con ternura y lloró junto con ella, como a quien se le derrumba el mundo y se le acaban las ganas de vivir.

Pero no todo estaba perdido. La madre, asesorada por una mujer adulta, denunció el detestable hecho a las autoridades de la comunidad. El padrastro fue detenido y sometido a medidas cautelares, mientras se procedía a la investigación del insólito caso.

Cuando las autoridades dictaminaron la culpabilidad del padrastro, todos los implicados batieron palmas y mostraron su conformidad con el fallo de la justicia comunitaria. No obstante, el autor de la violación y el embarazo, para evitar la cárcel, tomó la decisión de casarse con su hijastra.

Así fue cómo la menor, poco antes de cumplir los catorce años y con el consentimiento de su madre y la justicia indígena comunitaria, dio a luz a un niño cuyo espeluznante aspecto, con malformaciones físicas que, de solo mirarlo, dejaba a cualquiera con la boca abierta y la sangre helada en las venas.

Las  vecinas no salían de su asombro al saber que el violador, como si nada hubiese pasado en su vida, seguía conviviendo con la madre y la hija.

–¡Este viejo cochino! –maldecían las mujeres cargadas de rencor–. ¡Debía morirse para arder en el infierno!

La menor, cuando salía de compras al mercado, llevaba a su criatura cargada a la espalda. Aunque ya tenía catorce años, la gente la miraba con lástima, no solo porque todavía era niña, sino porque el bebé, que nació con el cuerpo contrahecho, no era el fruto del amor, sino el producto de una violación sexual, un delito penado por ley y con años de prisión, pero absuelto por las normas internas de una pequeña localidad campesina, donde algunos delitos se resolvían por acuerdos y conciliación entre las partes en conflicto.

viernes, 20 de diciembre de 2024

MICROTEXTOS VI

El api

¡Oooruro-Oruro-Orurooo! escuché al campanilla del minibús, anunciando con ese tono particular de quien sabe cómo engolar la voz.

Me metí en la movilidad, rumbo a la capital del folklore boliviano.

Una vez en mi destino, caminé raudo al mercado Fermín López, donde escuché un coro de voces que ofrecían una y otra vez:

–Api.... Api con pasteles o buñuelos... Un vaso de tojorí caliente, caserito... Pase y sírvase, caserito. Api morado y amarillo, con canela, clavo de olor, anís y chancaca.

Apenas vi el vaso de cristal humeante y el pastel lleno de queso por dentro y lleno de azúcar molida por fuera, me froté las manos y quedé gratamente sorprendido:

–¡Humm! ¡Está como para pedirse yapa!

Soy un turista más en la tierra de la diablada, ¡Arr… Arr… Arr!, donde se debe probar, sí o sí, tanto el tojorí como el api morado y amarillo, porque quien no se ha servido esta exquisitez hecha a base de maíz molido, nunca ha estado en Oruro.

Brujerías

Como brujo y aliado del Diablo, soy capaz de descubrir el nombre y apellido de tu enemigo, hago que veas su cara reflejándose en el espejo. Te revelo cómo te hizo embrujar y en qué cementerio te enterraron. Te vengaré y devolveré cualquier maldad que hayan hecho en tu contra, por envidia o por simple maldad. No en vano se dice que el mal que se envía a alguien, puede volverse al que lo envió. Yo, como aliado del amo de las tinieblas, volteo la maldad y elimino al causante de tu desgracia con rituales de hechicería negra, destruyendo física y espiritualmente a tu enemigo, a quien lo maldigo y lo entierro con espinos en el cuerpo, para vengar la desgracia que te causó en  vida, rescatándote del oscuro pozo del dolor, para que triunfes sobre la maldad y seas feliz por el resto de tus días.

Palliris

Las palliris son mujeres jóvenes y adultas, que trabajan, martillo en mano y a cielo abierto, en la canchamina y los desmontes, escogiendo las chispas de estaño incrustadas en las granzas que fueron vomitadas como deshechos por las maquinarias concentradoras de mineral. La labor es sacrificada, a veces, tienen que arrancar las chispas de estaño hasta con las uñas. No faltan quienes dejan su vida en los campamentos mineros, como antes la dejaron sus padres y los padres de sus padres. Ellas viven y luchan para ganar un salario mínimo y cubrir la canasta familia, aferradas a la esperanza de que sus hijos estudien como sea con tal de salvarse de la voracidad de la mina, que es una despiadada tragadora de vidas humanas. 

Hijo indeseado

La empleada doméstica, que era una joven de belleza incomparable, fue desflorada por el patrón y tuvo un hijo ilegítimo que lo dio en adopción a un matrimonio sin hijos y con buena posición económica. Todo marchó sin problemas, hasta que un día, cuando el muchacho alcanzó el umbral de la adolescencia, exigió conocer a sus padres biológicos. Fue entonces que se enteró que era el hijo de una empleada doméstica y el dueño de una empresa de bienes inmuebles, quienes prefirieron darlo en adopción a los pocos días de haber nacido, para evitar un escándalo social en un pueblo chico, pero infierno grande. El muchacho llegó a conocer a sus padres biológicos y decidió convertirse en hijo de nadie, en basura de un pueblo que, efectivamente, era más un infierno grande que un pueblo chico, donde los niños indeseados eran regalados como animales sin nombres ni apellidos.

Buscar cinco pies al gato

El niño cogió al gato por el pellejo del pescuezo. Lo levantó a la altura de sus escudriñadores ojos y, con una de las manos, le levantó la erizada cola.

La madre entró en el cuarto y, al ver que el niño miraba algo debajo de la cola del gato, le preguntó enérgica:

–¡¿Qué haces con el gato?!

–Nada –contestó–. Solo busco la quinta pata del gato.

La vara mágica

Moisés usó la vara mágica para salvar al pueblo judío, que también era el pueblo de Dios, de la opresión a la que estaba sometido en Egipto. Moisés, delante de los ojos del Faraón, tiró la vara al piso y, ¡zas!, ésta se convirtió en una serpiente que devoró las varas de los magos presentes en el acto. El Faraón quedó mudo y sorprendido ante semejante prodigio. Moisés extendió la mano, agarró a la serpiente por la cola y, ¡zas!, ésta se convirtió otra vez en una vara.

Con la misma vara, con propiedades milagrosas y divinas, Moisés convirtió las aguas del Nilo en sangre. Golpeó el polvo del suelo y, ¡zas!, apareció una nube de mosquitos; la levantó en dirección al cielo y, ¡zas!, empezó a desatarse granizo; la volvió a levantar y, ¡zas!, del polvo nació un ejército de feroces langostas.

La vara no era un simple trozo de madera, sino un símbolo del poder de Dios y provenía del jardín del Edén; más precisamente, del árbol del conocimiento del saber del Bien y del Mal. No en vano Moisés separó las aguas del Mar Rojo con esta vara, cuando los judíos huían de Egipto, perseguidos por un ejército armado hasta los dientes y a galopes de caballo.

Moisés golpeó con la vara contra una roca en el monte Horeb, famoso por haber sido el lugar donde recibió las dos tablas de piedra con los Diez Mandamientos, y, ¡zas!, ¡zas!, hizo brotar agua cristalina para saciar la sed de los judíos, que avanzaban en dirección a la Tierra Prometida, donde debían fundar la nación del Dios.

Con esta vara milagrosa, que más parecía una varita mágica, nació el realismo fantástico en la literatura, que no fue la invención de la genialidad de un escritor, sino de las fabulosas historias narradas en las Sagradas Escrituras  

viernes, 1 de noviembre de 2024

MICROTEXTOS V

Los sapos

En mi colección de sapos, hay dos que se diferencian del resto; el primero, de piel rechoncha y ojos colorados, representa el pecado y la muerte, y, como el demonio del mundo bíblico, puede encarnarse en los humanos; el segundo, de piel lisa y mirada tierna, representa el amor y la buena fortuna, y, como las deidades sagradas del mundo andino, puede conceder deseos solicitados y convertir en realidad los sueños de los humanos.

Biocidio

Estaba cansado de los perros que deambulaban por el parque, donde él iba a sentarse en un banco para tomar un baño de sol, hasta que un día se le ocurrió una criminal idea: agregar clavos a panes y venenos a salchichas, para luego depositarlos en diferentes puntos del parque. Los perros ingerían estos alimentos, se tiraban al suelo entre estertores de agonía y, como es de suponer, sufrían una lenta y dolorosa muerte.

La tortura

Le infligían feroces torturas, obligándolo a confesar todo lo que sabía sobre las armas escondidas en una galería de la mina, pero él no decía nada, lo negaba todo a pesar de las evidencias que tenía la policía, debido a las confesiones de un delator, quien prefirió soltar la lengua antes que morir en la cámara de torturas.

Pedagogía de la liberación

Los libros y la alfabetización son instrumentos de liberación, al menos así los concebía el pedagogo Paolo Freire, quien sostenía la teoría de que la emancipación de los oprimidos se daría por medio del aprendizaje de la lectura y la escritura; procesos educativos que no solo debían ser un privilegio de las clases dominantes, dedicadas a decidir sobre los aspectos políticos, sociales, económicos y culturales de la nación oprimida, sino también un derecho de las grandes mayorías que, desde siempre y de manera injusta, estaban excluidas de los poderes de decisión del mal llamado Estado de Derecho.

Antología

En una antología literaria, como en toda selección arbitraria, están presentes autores que no merecen figurar en sus páginas y están ausentes quienes sí merecen ocupar ese lugar por méritos propios. Por lo tanto, como en todo material basado en parámetros relativos y no absolutos, en una antología no son todos los que están ni están todos los que son.

Los críticos

Los denominados críticos literarios, quienes, en lugar de escribir sus propias obras, se dedican a criticar las obras de los demás para hacer de este oficio una forma de vida, como los parásitos que se alimentan de la sangre de otros animales activos. Los hay quienes, creyéndose tener patentado en el uso de la palabra escrita, como si fuesen amos y dueños de la lengua, hacen críticas con las vísceras y no con el cerebro, aun sabiendo que entre brujos no se miran la suerte ni perro come carne de perro.

Relatores de fútbol

Son verdaderos inventores del idioma, donde el vocabulario es una suerte de pirotecnia verbal, y se puede aseverar que la narrativa deportiva no es menos ni peor que la literatura llamada culta; por el contrario, algunos de los relatores de los partidos de fútbol son ingeniosos y manejan un lenguaje dinámico y espontáneo que nada tiene que ver con las rígidas normativas gramaticales establecidas por los académicos. Los relatores son capaces de pintarnos el escenario de un campo deportivo y transmitirnos el partido de fútbol con un lujo de detalles, que nosotros, escuchándolos por radio, somos capaces de imaginarnos las gambetas, los pases y los goles, como si de veras lo estuviésemos presenciando en primera persona y con nuestros ojos.

Los andariveles

Siempre que miraba las cabinas del teleférico en la ciudad de La Paz, deslizándose por gruesos cables que se extendían de un extremo a otro, me acordaba de los andariveles metaleros que conocí en mi infancia en las minas de Siglo XX y Catavi; con la diferencia de que los andariveles, que corrían enganchados a cables bien tensados y herrumbrosos, en lugar de transportar pasajeros, llevaban los deshechos de la concentración de mineral hacia los desmontes de granza, conocidos con el nombre genérico de colas, que crecían cerca de los campamentos mineros y parecían cerros sobre los cerros de la cordillera.

Brujo pactado

Soy el único brujo que mantiene pactos con el Diablo. No te dejes sorprender por mis falsos imitadores, que son simples embaucadores. Te prometen todo pero nada cumplen. Para mí no existe nada imposible. Con el amuleto que me lo entregó en exclusiva el maligno de las tinieblas, descubro con quién te engaña tu esposa o marido, tu amante o enamorada. Logro los amarres sexuales para los tres sexos, con el elixir del narciso negro compactado. Pongo de rodillas a tus pies a la pareja que te hace sufrir, con una gota de pócima negra para atraer, conquistar y poseer el cuerpo y el alma de la persona amada. Yo he triunfado donde otros han fracasado.

Hacer poco y ganar mucho

En Bolivia se gana mucho, pero mucho dinero, si uno tiene un trabajito como Senador o Diputado de la Asamblea Plurinacional. Basta con trabajar dos o tres días a la semana, para embolsillarse mensualmente más de 20.000 Bs. Desde luego que estos representantes de las organizaciones políticas y sociales, así no tengan la educación idónea para ejercer como Padres de la Patria, y gobernar a los bolivianos y bolivianas como manda la Ley, se dan ínfulas de ser los mandamases en las esferas del poder político. Pero lo que más rabia da es que se atribuyan la misión de ser los representantes de los más pobres y marginados de este pobre país. Para estos bellacos, que velan más por sus propios intereses que por los intereses de las mayorías, es muy fácil hablar, con 20.000 Bs. en los bolsillos, de la pobreza de los pobres. ¡Ay, carajo! ¡Qué bronca dan estos tristes payasos que hacen poco y ganan mucho! Definitivamente, y para que lo sepa todo el mundo, estos vividores y buscapegas no son los Padres de la Patria, sino unos recontraidiotas que gobiernan sin ton ni son.

Cura pederasta

Ella, la ama de llaves del internado de niños huérfanos de la Compañía de Jesús, ubicado no muy lejos de la ciudad, solía contar con gran pasión de las bondades divinas del sacerdote Stefano Corleone. Contaba que el misionero jesuita dedicaba su vida y tiempo a los niños pobres, ladrones, pordioseros, cleferos, tullidos, enfermos... Pero lo que no contaba era que, por las noches, el cura pederasta los invitaba a su cuarto, donde les besaba y desnudaba, toqueteándoles las partes íntimas, hasta que satisfacía sus bajos instintos, recomendándoles que no dijeran nada a nadie, que debía ser un secreto entre ellos, que la relación carnal era normal, que solo debían rezar mucho, que Dios los amaba y él también...