viernes, 10 de febrero de 2012


EL CUENTO MINERO EN LA LITERATURA BOLIVIANA 
 
La editorial Los Amigos del Libro, en su colección de Enciclopedia Boliviana, publicó la antología Cuentos mineros del siglo XX, cuyo compilador es el investigador y narrador Ricardo Pastor Poppe, quien ejerce la cátedra de lengua y literatura españolas en Saginaw Valley State University, Michigan, EE. UU.

La antología recoge una serie de cuentos publicados en formato de libro a lo lago del siglo XX, y que, por su naturaleza, trasuntan el tema minero con todos sus elementos lingüísticos y contextuales, como es la explotación despiadada del minero, la palliri (mujer que rescata los trozos de roca mineralizada en los desmontes) y los chivatos (niños que sirven de guías y ayudantes en el interior de la mina).

Los cuentos mineros, a diferencia de la cuentística en general, asumen un claro compromiso social con los explotados, mientras el mensaje, sin perder su valor estético, es un llamado vehemente a la toma de conciencia sobre esta realidad, que en la obra de los escritores se torna en material explosivo.
 
Los distritos mineros han sido desde siempre fuentes de inspiración tanto para pintores como para escritores; quizás por esto, la mayoría de las obras más representativas de la literatura boliviana -en lo que respecta, sobre todo, a las novelas-, centran su eje temático en las minas, donde los campesinos se proletarizaron tras el advenimiento de la gran industria minera, y a medida que ésta se va incorporando a la economía capitalista -ya en su fase de descomposición imperialista-, se va estructurando un sólido proletariado nacional, con una gran energía combativa y una capacidad organizativa sin precedentes. De modo que, cuando la oligarquía minera se enrola en las esferas del poder, aliada a las fuerzas reaccionarias, la clase obrera se apodera de lo más avanzado de la doctrina revolucionaria y orienta su lucha contra las injusticias sociales, procurando lograr un aumento salarial y mejorar sus condiciones de vida; hechos que se reflejan, desde la perspectiva de cada autor, en los cuentos y novelas de ambiente minero.

De otro lado, es necesario aclarar que el minero no sólo es un ser físico, embrutecido por la coca y el alcohol, sino también un gigante que pelea contra las rocas con el mismo ímpetu que lo hace contra sus enemigos de clase. Asimismo, los distritos mineros no sólo son basurales rodeados de tinajas de chicha o pequeñas excrecencias enclavadas entre los cerros, con sus casitas que parecen una manada de burritos peludos, sino también los laboratorios de la revolución boliviana, pues allí nacieron los primeros bastiones del sindicalismo obrero y allí se encontraron los mejores filones de estaño que, durante más de un siglo, constituyeron la columna vertebral de la económica del país.

Las características fundamentales de la cuentística minera, además del realismo social y el compromiso político, son las escenas costumbristas, las descripciones del trabajo dantesco, el código lingüístico propio de las culturas andinas, la presencia telúrica del altiplano, la tragedia familiar, las luchas reivindicativas, las huelgas, las masacres y, por último, las creencias que forman parte del universo mitológico de los mineros, quienes, por su ascendencia campesina y su mentalidad proclive a las supersticiones, viven entre el Bien y el Mal, entre el culto cristiano a la Virgen del Socavón y el culto pagano al Tío, dueño y señor de las minas y los minerales. El aspecto mitológico juega un papel trascendental en la literatura minera, desde el instante en que sus protagonistas rinden tributo a sus deidades, con la esperanza de que éstos les protejan de los peligros y les concedan los filones más ricos de estaño.

El compilador, quien anteriormente incursionó en la temática minera con su libro Escritores andinos: la mina, lo telúrico y lo social (1987), analiza sucintamente cada uno de los cuentos y proporciona datos relevantes sobre la vida y la obra de los siguientes autores: Jorge Barrón Feraudi, Hugo Blym, Adolfo Cáceres Romero, Adolfo Costa du Rels, Walter Guevara Arze, Luis Heredia Heredia, José Millán Mauri, Walter Montenegro, Víctor Montoya, René Poppe, Adolfo de la Quintana y Oscar Soria Gamarra. El libro incluye una bibliografía y un extenso glosario de voces quechuas, aymaras y términos mineros, con la intención de proporcionarle al lector, tanto nacional como extranjero, un instrumento práctico que le permita comprender mejor el código lingüístico de la literatura de ambiente minero.

Cuentos mineros del siglo XX, sin lugar a dudas, es un valioso aporte a la literatura latinoamericana y una muestra de que en Bolivia, aunque ya no están en boga los yacimientos de plata y de estaño, tras cuatro siglos de explotación y saqueo imperialista, la cuentística minera sigue valiendo un Potosí, así los llamados críticos del “realismo social” no hayan acercado sus narices hacia esta rica veta de la literatura boliviana.

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