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viernes, 8 de mayo de 2026

 

UNA ENTREVISTA INÉDITA EN BOLIVIA

Publicamos una entrevista con el escritor Víctor Montoya, que nunca se leyó en Bolivia. El periodista Mauricio Aira, en febrero de 2003, le contactó a Montoya para aborda algunos temas relacionados con la literatura boliviana y latinoamericana. Después de muchos años, reproducimos la entrevista por ser de interés general.

Leyendo a Montoya

Por Mauricio Aira

Es que Víctor Montoya no ha dejado de producir, con una constancia digna de encomio y quitándole tiempo al tiempo, ha sido capaz de mantenerse actualizado, hurtándole al exilio su intención de condenar al hombre al ostracismo, al olvido, para que pierda sus lectores y eventualmente a sus seguidores, restándole la capacidad de influir en la formación de la opinión pública. Víctor Montoya en la entrevista que sigue nos refiere parte de su biografía o historia de vida, ciertos detalles sobre su trabajo literario y los escenarios a los que llega con su producción. Sobran las palabras para ponderar un digno esfuerzo por mantener con vida las letras bolivianas en la gélida planicie donde nos toca vivir a muchos miles de kilómetros de la añorada Patria que, sin embargo, está siempre presente en sus recuerdos, en sus visiones de cada día.

¿En los 20 años de tu producción literaria, cuántos volúmenes y qué títulos han salido a luz?

No son muchos, pero sí lo suficientes como para contar con los dedos de la mano. Mi primer libro, que es una obra testimonial de la represión, la tortura y la cárcel durante la dictadura militar de Hugo Banzer, se publicó en 1979, en una pequeña editorial de Estocolmo. Desde entonces han salido a luz: "Días y noches de angustia", que obtuvo el premio nacional de cuento otorgado por la Universidad Técnica de Oruro, en 1984, "Cuentos violentos" (1991), "El laberinto del pecado" (1993), "El eco de la conciencia" (1994), "Antología del cuento latinoamericano en Suecia" (1995), "Palabra encendida" (1996), "El niño en el cuento boliviano" (1999), "Cuentos de la mina" (2000), "Entre tumbas y pesadilla" (2002) y "Fugas y socavones" (2002).

Si tuvieras que escoger la más querida, ¿cuál y por qué sería esta obra?

Pienso que un escritor, como todos los padres, prefiere a todos sus hijos. Pero de elegir alguno o algunos, como en este caso, diría que están entre la novela "El laberinto del pecado" y los tres últimos libros de cuentos, porque en ellos se reflejan mis ángeles y demonios, las experiencias de mi vida y las ocurrencias de mi fantasía. Además, porque abordan los temas de la persecución política, las creencias mineras y las pesadillas del exilio. Se tratan de libros que, aparte de las consideraciones positivas de la crítica, han sido bien recibidos por los lectores.

¿Y la más difundida?

Es el libro de ensayos y los volúmenes de cuentos, y no solo porque se leyeron en forma de libros, sino también como textos sueltos. Se han reproducido en varios países, tanto en periódicos como en revistas especializadas, algunos cuentos incluso han sido traducidos a otros idiomas y publicados en antologías.

¿Cómo se lleva la difusión de tus obras en Bolivia? ¿Estás contento?

Mis libros, aunque se han publicado en su gran mayoría en Suecia, se difunden en varios países hispanoamericanos. En Bolivia se distribuyen a través de la editorial ”Los Amigos del Libro” y por otros medios particulares. Claro que de haber sido lanzados por una editorial comercial, que cuenta con un gran respaldo económico y publicitario, se hubiesen difundido más y, como es natural, yo hubiese estado mucho más contento. Pero no me quejo, a pesar no haber retornado a Bolivia desde cuando salí al exilio en 1977, mi obra es conocida en los círculos literarios del país.

¿Entiendo que alguno de tus libros se convirtió en texto escolar, te reporta algún beneficio concreto?

Sé que algunos de mis textos, sobre todo los de carácter pedagógico, se leen como material de estudio en algunas universidades y colegios. Pero nunca se me ha pedido autorización ni he recibido beneficio alguno. Mis textos, debido a mi ausencia, no han sido considerados por la famosa Reforma Educativa. Es una pena, pero esa es la realidad. Tampoco vivo con la ilusión de que algún día, cuando retorne, las instituciones pertinentes me estén esperando con el cheque en la mano, pues ese país es tan pobre, que ni siquiera permite que todos los niños asistan a la escuela.

Sabemos de tu viaje a China. ¿Qué ámbitos culturales alcanzó?

Mi viaje a China se debió a una conferencia sobre literatura minera boliviana que debía dictar en la Universidad de Pekín. Ahí nació el interés por traducir parte de mi obra. El trabajo quedó a cargo del profesor Ding Wen Lin, decano de la facultad de idioma español y literatura hispanoamericana, quien es el responsable directo de las traducciones. El trabajo está listo y está a la espera de su publicación, que se ha demorado un poco debido a algunos inconvenientes, entre otros, a la censura oficial que prohíbe la traducción y publicación de obras que tienen alusiones eróticas, como ocurre en varios de mis textos que, de haber dado mi visto bueno, corrían el riesgo de haber sido mutilados o procesados por la censura.

¿Existe interés por la literatura latinoamericana y por qué?

En China, aunque parezca extraño, existe un gran interés no solo por la literatura latinoamericana, sino por la suerte de nuestro continente. Por razones de expansión cultural y política, desde la llamada "revolución cultural", el gobierno ha incentivado en colegios y universidades el aprendizaje del idioma español. En la actualidad, la facultad de lenguas romances es una de las más grandes en la Universidad de Pekín. Hay mucho interés de parte de los chinos por mantener una relación más fluida y estrecha con el continente latinoamericano, que en su visión sigue siendo un mundo remoto y extraño.

¿Piensas continuar difundiendo en el medio chino?

Siempre que se me ofrezcan las posibilidades editoriales, puesto que se trata de un país donde la literatura boliviana apenas se conoce por referencias. No hay obras traducidas, salvo la novela "El metal del diablo", de Augusto Céspedes, y catorce poesías que forman parte de un libro bilingüe titulado "Antología de poesía latinoamericana", donde figuran Jaimes Freyre, Tamayo, Reynolds, Cerruto, Suárez, Saenz, Camargo y Urzagasti, entre otros.

¿Qué satisfacciones te ha producido tu viaje a México?

Varias satisfacciones, tanto en lo personal como en lo profesional. México es un enorme abanico donde se confunde lo real con lo fantástico. Es, como decía André Breton, una país surrealista, lleno de contrastes por donde se lo mire. Yo tuve la satisfacción de estar por segunda vez en Ciudad de México. La primera vez fui en calidad de estudiantes en 1984 y ahora en calidad de escritor. Aprendí y gocé mucho, como suele ocurrir en estos viajes que se viven con intensidad y desmesura desde todo punto de vista. Con decirte que, de haber tenido la posibilidad, hubiera elegido México como país de refugio, te lo digo todo. Además, cabe recordar que los bolivianos nos reconocemos mucho en México, puesto que durante decenios hemos tenido grandes influencias de su cultura a través del cine, la música y la literatura.

¿Pudiste cumplir un programa a la altura de tus expectativas?

Sí, mi viaje obedeció a dos razones fundamentales. Por una parte, asistí en representación de Bolivia a la Tercera Conferencia Regional del PEN-Club (Asociación Mundial de Escritores), que se realizó en San Miguel de Allende, para tratar el tema de la libertad de expresión y los derechos del autor; y, por otra, fui a cumplir con una invitación que me extendió la Casa del Libro de la Universidad Nacional Autónoma de México, donde dicté una conferencia sobre literatura boliviana y presenté mi libro "Fugas y socavones", que en esos días apareció bajo el sello de la editorial mexicana Ficticia. Aproveché también mi estadía para visitar las pirámides de Teotihuacán, el museo antropológico, el museo de León Trotsky, Diego Rivera y Frida Kalho. Cumplí con un programa apretado pero provechoso. Ah, también tuve la satisfacción de compartir momentos inolvidables con algunos amigos entrañables como Coco Manto, Mario Miranda Pacheco, Rodolfo Saavedra, Gonzalo Torrico y Carlos Vargas, entre otros.

¿Cuáles son las diferencias entre la literatura mexicana y la boliviana?

Considero que cada literatura, como cada país, tiene sus propias peculiaridades. Empero, entre la literatura mexicana y boliviana existen más similitudes que diferencias, debido a que provenimos de un mismo pasado histórico y de una misma tradición literaria, que en idioma español se inicia a partir el descubrimiento de América y el sometimiento de las culturas precolombinas. Asimismo, no es casual que varios de los escritores bolivianos hayan escrito, consciente o inconscientemente, bajo las influencias de autores como Azuela, Rulfo, Paz o Fuentes. Si bien es cierto que los mexicanos carecen de una literatura minera, a diferencia de lo que ocurre en Bolivia, es cierto también que cuentan con obras de ambiente rural, que son análogas a nuestra literatura de carácter indigenista. Otra cosa que llama la atención es el hecho de que si en México se recreó literariamente los episodios de la revolución de 1910, en Bolivia no existe una sola obra que tenga como eje temático la revolución nacionalista de 1952. Salvo estas y otras diferencias, considero que, de modo general, tanto los mexicanos como los bolivianos compartimos una misma tradición literaria.

Hablar de otras obras y de otros autores siempre es difícil, ¿pero cuáles son en la hora presente los autores bolivianos más difundidos?

Debo confesar que no tengo problemas de hablar positivamente de las obras y los autores bolivianos, porque hace tiempo ya que me liberé de ese horrible pecado humano que es la envidia, quizás porque vivo fuera de Bolivia y porque no tengo la mínima intención de quitarle el espacio a nadie. Una prueba de lo que afirmo es el hecho de que, además de pensar en mi propia obra, pienso en la obra de otros autores. Ahí están las antologías que elaboré con la obra de autores bolivianos y latinoamericanos. No creo en el "sálvese quien pueda", sino en el "salvémonos todos", dándonos la mano el uno al otro. Con todo, debo reconocer que en la actualidad son varios los escritores bolivianos que se van abriendo espacios cada vez mayores en el mercado internacional del libro, debido, en parte, a los certámenes literarios respaldados por el Estado y las iniciativas privadas, como son el Premio Nacional de Novela, el Premio de Poesía ”Yolanda Bedregal”, el incremento de nuevas casas editoriales y, sobre todo, la buena y oportuna intención de difundir la literatura boliviana más allá de nuestras fronteras.

¿Puedes citar algunas obras que te hubieran impactado y por qué?

En el contexto boliviano creo que ninguno en particular, aparte de alguna novela y algunos cuentos que, por razones más personales que literarias, han calado hondo en mi sensibilidad o subjetividad de lector. Por ejemplo, el relato "Tempestad en la cordillera", de Guevara Arce, quien, sin ser un escritor de profesión, tuvo el acierto de describir la majestuosidad del altiplano y la tragedia de los protagonistas con una prosa llana e impactante. Ahora, sin lugar a duda, hay varias obras de mi preferencia y que muy bien podrían parangonarse con lo mejor de la literatura latinoamericana. Ahí tenemos: ”Juan de la Rosa”, ”Raza de Bronce”, ”El metal del diablo”, ”Los fundadores del alba”, ”Felipe Delgado”, ”En el país del silencio”, solo por citar algunos que ahora tengo en mente.

Los escritores más galardonados son Paz Soldán y Eduardo Mitre. ¿Los conoces personalmente?, ¿conoces sus obras?

No los conozco personalmente, pero he leído sus obras. Es un avance para la literatura boliviana que estos escritores, junto a otros, estén ayudando a consolidar nuestras letras en el ámbito de la literatura latinoamericana. Con respecto a los premios o galardones, debo decirte que es un asunto muy relativo. Obtener un premio nacional o internacional no es una garantía para que el autor sea más leído o conocido. Esto ha pasado incluso con varios premios Nobel de Literatura, de cuyos nombres y obras nadie se acuerda, a diferencia de lo que pasa con otros escritores que, sin haber recibido premio alguno, están más vivos que nunca, como Cervantes, Tolstoi, Kafka, Proust, Yoyce, Borges, Vallejo, Rulfo, Cortázar, Saenz y un largo etcétera. Ahora bien, en un país como Bolivia, donde no se lee mucho y menos a los autores nacionales, hace falta, y es hasta saludable, que alguien se atribuya los méritos de ser el más leído y conocido internacionalmente. Pero, como digo, las celebridades, a veces prefabricadas por la mercadotecnia, tienen mucho más que ver con las modas pasajeras y el afán de ganar dinero, que con las virtudes reales del autor o la calidad de su obra. En estos casos, como en muchos otros, más vale la pena dejar hablar al tiempo.

¿Qué es de los clásicos bolivianos, todavía se leen?

Sin duda alguna, se leen porque son los padres de la moderna literatura boliviana. No se los puede echar a la basura, so pretexto de que han pasado de moda. Más de un escritor de la "nueva ola", con la arrogancia propia de los jóvenes y principiantes, ha manifestado en más de una ocasión que eso de escribir sobre la realidad del campo o las minas es una pérdida de tiempo, como diciendo que escribir sobre las discotecas de moda, la pichicata, las hijitas de papá y las innovaciones de la cibernética son temas más afines a la realidad boliviana. Da la impresión de que estos escritores viven fuera de su entorno social, soñando en que se puede hacer literatura boliviana con temas ajenos y lenguajes prestados al contexto nacional. Tampoco comparto la opinión de quienes creen que es lo mismo escribir sobre el filamento de un foco, que sobre la realidad dramática de los hambrientos y marginados del mundo. Más todavía, no creo en la literatura comercial, sino en aquella que circula de boca en boca y de mano en mano.

¿Existe algún movimiento popular para incentivar la lectura en Bolivia?

Sí, conozco algunos que, a nivel de ONGs e instituciones educativas, están incentivando la lectura sobre todo entre los niños y jóvenes. En Cochabamba, por ejemplo, sé que el Centro Portales cumple esta función, lo mismo que el proyecto "T'huruchapitas", dirigida por la escritora Gaby Vallejo. Sin embargo, pienso que debería de ser un deber del gobierno la promoción de la lectura a escala nacional. Pero, así como están las cosas, es cada vez mayor la deserción escolar y existe el riesgo de que se multipliquen los analfabetos funcionales.

¿La Sociedad de Escritores, funciona?

Tengo entendido que la Sociedad de Escritores Bolivianos ha funcionando, sin recursos ni sede propia, desde 1984. No hace mucho que eligieron a su nuevo directorio, presidido por Eusebio Gironda y Mariano Baptista Gumucio. Es una organización amplia de la cual tengo el honor de ser uno de sus representantes en Europa. Tiene planteado un proyecto que engloba aspectos como el incentivo de actividades culturales con la juventud, la participación más activa a nivel internacional, la creación de un premio nacional de Ensayo y un registro de la bibliografía de los autores. Espero, pues, que todo lo acordado en su última reunión no se quede, como tantas veces, en puras palabras y buenas intenciones, justo ahora que necesitamos anudar lazos para oponernos, desde la palabra escrita, contra la llamada globalización cultural, que pone en peligro nuestra identidad cultural como nación.

Gotemburgo, Suecia, febrero de 2003

Mauricio Aira, periodista boliviano radicado en Suecia.

miércoles, 28 de enero de 2026

PRESENTACIÓN DE LIBRO EN LA CIUDAD DE EL ALTO

El viernes 6 de febrero, a Hrs. 19:00, se presentará el libro Cuentos violentos, del escritor Víctor Montoya, en el local del Centro de Poesía, Cultura y Arte ALBOR. Dirección: Plaza Obelisco, Zona C.6, Villa Dolores.

viernes, 26 de diciembre de 2025

SEGUNDO RECONOCIMIENTO PARA VÍCTOR MONTOYA EN CATAVI

El 21 de diciembre del año en curso, el escritor Víctor Montoya fue reconocido en sesión de honor por su amplia trayectoria literaria y cultural. A continuación transcribimos las palabras vertidas en el evento:  

Quiero expresar mis más sinceros agradecimientos a la Subalcaldía de Catavi, al Concejo del Gobierno Autónomo Municipal de Llallagua, al Comité de Defensa de los Intereses de Catavi (CODINCA) y a las organizaciones vivas de este valeroso distrito minero, por haber tenido a bien concederme un reconocimiento en el marco de la conmemoración del Día del Minero Boliviano y los 58 años de celebración de la efemérides de Catavi.

Cómo no voy a sentirme honrado de ser reconocido en una población que fue la cuna de grandes pintores y muralistas como Miguel Alandia Pantoja y Enrique Arnal. En estas mismas tierras, de volcanes apagados y campos deportivos que atesoraron sus épocas de gloria, nacieron también los escritores Ted Córdova Claure, Roy Querejazu Lewis, Walter Espinoza Barrientos y Raúl Azurduy Rossel, entre otros.

Catavi permanece en mi mente y mi corazón desde los años de mi infancia. Frecuenté los baños termales, su plaza y sus calles durante mi adolescencia. Conozco sus grandezas y sus miserias. Fui alumno del colegio “Junín” y un inquieto investigador de su memoria colectiva e histórica.   

Catavi fue el epicentro de la fabulosa industria minera durante la “Era del Estaño”, con una densidad demográfica relativamente pequeña, pero con una importancia histórica que supera a varias de las poblaciones del norte de Potosí. Aquí se estableció la empresa “Patiño Mines”, que controlaba la economía nacional desde la Casa Gerencia. Aquí se ejecutó la masacre minera el 21 de diciembre de 1942, en esas mismas pampas que luego se llegaron a conocer con el nombre de “Campos de María Barzola”. Aquí se firmó la Nacionalización de las Minas en octubre de 1952 y aquí se organizó el Archivo Historia Minero de Catavi, con proyecciones de convertirse en un nuevo museo del norte de Potosí.

En Catavi, junto a Uncía y Siglo XX, se puso en pie al sindicalismo revolucionario, que por muchas décadas se constituyó en la vanguardia indiscutible de las luchas sociales de Bolivia, exigiendo mejores condiciones de vida y de trabajo para los obreros y sus familias, hasta que su fuerza combativa declinó considerablemente tras el infame decreto 21060 de 1985. Mas no por eso sus líderes sindicales quedaron en el olvido. La gente todavía los recuerda con admiración y cariño. Ahí tenemos a Filemón Escóbar y Emilio Sejas, cuyos monumentos lucen estoicos en la Plaza 6 de Agosto. No son menos importes los esclarecidos dirigentes del Sindicato Mixto de Trabajadores de Catavi, como Arturo Crespo, Francisco Taquichiri, Gualberto Vega y Octavio Carvajal, entre muchos otros.

Por todo lo expresado, está claro que este reconocimiento, que recibo con afecto y humildad, me causa un enorme regocijo en lo más hondo de mi ser, pues nunca he dejado de considerarme un hijo de entrañas mineras y un escritor del norte de Potosí.

Gracias, una vez más, a todos los implicados en esta conmemoración del Día del Minero Boliviano y los 58 años de celebración de Catavi.


 

miércoles, 22 de octubre de 2025

VÍCTOR MONTOYA RECIBIÓ UN RECONOCIMIENTO EN CATAVI

El 13 de octubre del 2025, en el marco de la conmemoración del 54 Aniversario de Fundación de la Unidad Educativa Junín, el escritor boliviano fue reconocido por el personal docente, junta escolar y dirección de la mencionada unidad educativa, con una estatuilla negra decorada con un león amarillo, que reafirma su contribución en el ámbito literario y cultural en general, como ex alumno de este colegio fundado el 3 de febrero de 1971, año que el escritor cursó el séptimo intermedio, hasta que se produjo el golpe de Estado en agosto de 1971.

Víctor Montoya agradeció el reconocimiento y recordó que en el entonces Colegio Junín nació su interés por la literatura. No es casual que su primera novela, El laberinto del pecado, publicado en Estocolmo-Suecia en 1993, tenga como eje temático sus experiencias en este establecimiento educativo que, en el pasado, estaba ubicado en los Campos de María Barzola, una pampa donde se perpetró la masacre obrera el 21 de diciembre de 1942 y se firmó el Decreto de la Nacionalización de las Minas el 31 de octubre de 1952. 

En el acto programado por la dirección de la unidad educativa, creada por los empleados y obreros de la Empresa Minera Catavi, el escritor vertió palabras de honda emoción, aduciendo que los hijos de los mineros y las palliris son también capaces de enaltecer a la clase obrera con actividades y profesiones que son dignas de ser ponderadas a nivel nacional e internacional.

El escritor Víctor Montoya es solo un ejemplo de los estudiantes juninenses que han aportado al país en las ciencias técnicas y humanísticas, habida cuenta de que son cientos los profesionales que tienen el corazón puesto en el distrito de Catavi y se sienten orgullosos de haber sido alumnos de la Unidad Educativa Junín

martes, 16 de septiembre de 2025

LOS CUENTOS VIOLENTOS SE LEERÁN EN BOLIVIA

Acaba de publicarse la tercera edición de Cuentos violentos, del escritor Víctor Montoya, bajo el sello de Ediciones ALBOR. Se trata del primer libro de una serie de obras literarias que el Centro Cultural ALBOR, con residencia en la ciudad de El Alto, tiene planificado publicar sucesivamente, con el afán de difundir la creación literaria de los autores locales y nacionales, cuyo compromiso social coincida con los objetivos culturales y los principios políticos que han caracterizado a estos activistas del arte poético y teatral desde su creación, en 1997.

El libro de cuentos de Víctor Montoya, cuyo prólogo pertenece al escritor e historiador norteamericano Steven Sándor John, es una suerte de denuncia y protesta contra los sistemas de poder que vulneraron los Derechos Humanos ejerciendo la violencia como recurso de amedrentamiento y dominación. Cada uno de los cuentos, desde la perspectiva de la re-creación literaria, tiene el objetivo de ser un aporte más para la reconstrucción de los acontecimientos que marcaron la historia contemporánea de Bolivia; no en vano, en la contratapa, se lee una sinopsis del contenido de Cuentos violentos:

El presente libro, escrito con pasión y fuerza moral, vuelve a ser un punto de apoyo para no olvidar el pasado ni repetir la historia. En sus páginas, impregnadas de un realismo descarnado, se describen los sótanos dantescos de las cámaras de tortura a partir de una experiencia personal y colectiva, con la única intención de rescatar la voz anónima de las víctimas y dejar constancia de una de las etapas más sombrías de la historia contemporánea de Bolivia.

El autor, en su afán de creador y comunicador social, forja una literatura de conciencia crítica, desde ‘El tablero de la muerte’, que recrea magistralmente la captura y muerte del Inca Atahuallpa, hasta ‘Días y noches de angustia’ que, además de desvelar las atrocidades cometidas por las dictaduras latinoamericanas durante la denominada ‘Operación Cóndor’, obtuvo el Premio Nacional de Cuento de la Universidad Técnica de Oruro, en 1984, seguido por la aclamación de la crítica especializada, que no dudó en señalar que con este escritor se reafirmó la temática de la tortura en la literatura boliviana del siglo XX.

Esperemos que Cuentos violentos, cuya tercera edición se publica por primera vez en Bolivia, llegue a los lectores nacionales con la misma fuerza que llegó a los lectores de otros países, desde que salió a luz en 1991, en Estocolmo-Suecia, donde por entonces radicaba el autor en calidad de refugiado político, desde que la dictadura militar de Hugo Banzer Suárez lo exilió en febrero de 1977.

La publicación del libro por Ediciones ALBOR es una muestra de que la literatura de compromiso, que refleja la dramática realidad de un país, es tan o más válida que la literatura de ficción, debido a que el autor no se muestra indiferente ante la problemática sociopolítica que involucra a todos los integrantes de una colectividad humana. La literatura, en este contexto, se constituye en el testimonio más impactante de una época que forma parte de la memoria histórica de un país y de todo un continente.

martes, 15 de julio de 2025

 

EL ARTE DE NARRAR EN POCAS PALABRAS

El autor, en un intento por reducir a los dinosaurios al tamaño de los insectos, pone a prueba su capacidad de síntesis, re-creando, con increíble naturalidad, situaciones diversas por medio de personajes nacidos en el maravilloso universo de la fantasía, donde estas Microficciones comienzan en la condensación semántica del lenguaje y culminan en el instante de la revelación.

El libro aborda diversos temas que ocupan el tiempo y el pensamiento de todo ser humano, como son la vida, el amor y la muerte. Está dividido en tres partes: El baúl de los suspiros breves, Microzoología y Uno, dos, tres, cuenta al revés. Desde un principio, el libro hace referencia al reino animal desde una perspectiva fabulada y humorística, así como en la última parte, a manera de un ejercicio lúdico, recrea varios cuentos clásicos re-contándolos al revés y con una fuerte dosis de irreverencia y erotismo.

El libro, compuesto por ciento cincuenta y cuatro microcuentos, tiene textos escritos de manera muy breve, con una gran economía de lenguaje; en algunos casos, solo con uno o dos párrafos, con dos o tres renglones, que constituye una de las principales características de este género literario cultivado con pasión por diversos autores desde tiempos inmemoriales.

Asimismo, como en toda creación anclada en el mundo real, se añaden a las historias elementos ficticios, ilusorios, con el fin de que el lector tenga la sensación de estar ubicado frente a personajes que recobran vida por medio de la palabra escrita y desfilan a lo largo de las páginas ilustradas por el reconocido artista plástico Jorge Codas.

El autor del libro, en una entrevista publicada hace años, dijo que entró en contacto con el artista paraguayo por medio de su esposa, la francesa Vanessa Tiogroset, quien editaba una revista digital de artes visuales. Ella editó en la revista una parte de Microzoología, con las fabulosas ilustraciones de Jorge Codas, quien, inspirado en los temas de los microcuentos, realizó un trabajo de gran calidad artística.

Víctor Montoya afirmó entonces: A mí me encantaron las ilustraciones hechas a todo color y con una fantasía de desbordante belleza. Así que, cuando iba a editarse el libro completo en Bolivia y en soporte papel, le pedí que ilustrara todo el libro. Él accedió amablemente a mi pedido y llenó las páginas con extraordinarias imágenes, que no solo sirven de apoyo a los textos, sino que son verdaderas obras de arte que despiertan la imaginación y el interés estético de los lectores.

Estas Microficciones, a fuerza de valorar lo efímero en el arte narrativo, nos ponen en marcha contra el reloj y apuestan por una literatura futurista, cuyas sorprendentes técnicas responden a las exigencias de un mundo moderno, donde el tiempo es plata y la prosa breve es oro. Las micronarraciones de este ameno libro, prolijamente ilustradas por un artista de talla internacional, son verdaderas piezas de orfebrería y se parecen a un felino veloz y cimbreante, constituido más por músculos que por grasa; una concepción que hace hincapié en el dominio de los complejos recursos inherentes a estas Microficciones, conforme el hilo argumental tenga coherencia, los protagonistas sean verosímiles y, como en todo cuento bien contado, tenga un principio que atrape el interés del lector y un desenlace que lo encandile antes de llegar al punto final.

Víctor Montoya es autor de una serie de obras que transitan por los territorios de la realidad y la ficción, sin más pretensión que estimular la fantasía y el gusto estético de los lectores interesados en desentrañar los meandros de una literatura que aborda temas de carácter universal, con un estilo personal y una técnica innovadora.

domingo, 8 de junio de 2025

TERCERA EDICIÓN DE CUENTOS DE LA MINA

El Grupo editorial Kipus acaba de lanzar la tercera edición de Cuentos de la mina. Se trata de una de las obras más difundidas del escritor Víctor Montoya, quien reunió en un solo volumen cuentos que giran en torno a los mitos y las leyendas de la tradición andina, cuyo principal protagonista es el mitológico Tío de la mina; un ser ambivalente entre lo divino y lo profano. El autor juega con los elementos narrativos de la realidad y la ficción, con un criterio ecléctico que oscila entre las creencias católicas occidentales y las creencias paganas de las culturas ancestrales.

El estilo depurado del escritor es una muestra de su dominio del lenguaje narrativo y su experiencia en el arte de elaborar cuentos que, por la calidad estilística y la verosimilitud de los personajes, explaya fantásticas historias arrancadas del mundo mágico de las minas, donde el Tío, aparte de ser el protagonista omnipresente en las oscuras galerías, está considerado como el soberano de los trabajadores y el dueño absoluto de las riquezas minerales.

La tercera edición de Cuentos de la mina es una prueba de que el libro ha tenido una excelente acogida entre los lectores acostumbrados a deleitarse con obras que, debido a la temática y el vigor narrativo, tienen la virtud de transportarlos hacia territorios poblados por seres que oscilan entre la realidad y la fantasía. El libro ha trascendido las fronteras nacionales y su éxito está avalado por las ediciones publicadas en otros países y en varios idiomas.

El escritor Víctor Montoya, autor de libros que corresponden a diversos géneros literarios, encontró en la temática minera una rica veta para su creación literaria, que le permitió universalizar la imagen mitológica del Tío de la mina, un ser tutelar del imaginario popular, que dio origen a la diablada boliviana, y uno de los personajes centrales en la obra literaria de este narrador paceño, quien vivió desde su infancia en las poblaciones mineras del norte de Potosí.

El libro está a la venta en el stand del Grupo Editorial Kipus, en el marco de la 26 Feria Internacional del Libro de Santa Cruz de la Sierra.

viernes, 23 de mayo de 2025

 

VÍCTOR MONTOYA EN ANTOLOGÍA INTERNACIONAL

Dioses y monstruos es una reciente antología digital que publicó Letralia –Tierra de Letras– en Cagua, Venezuela, con motivo de celebrar sus veintinueve años de actividad literaria y cultural. La antología puede descargarse de manera gratuita en la página web de Letralia: https://letralia.com/

El cuento del escritor boliviano, intitulado El hijo del Tío, forma para de los 76 trabajos seleccionados entre las propuestas de los autores provenientes de Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Cuba, El Salvador, España, México, Perú, Uruguay y Venezuela.

En la presentación del libro, a cargo del editor responsable de la antología, el escritor Jorge Gómez Jiménez, se explican las motivaciones de esta antología que llevaba el llamativo título de Dioses y monstruos. En palabras del editor: el libro que tienes en este momento ante tus ojos, explora este tema a través de múltiples espacios estéticos, culturales y simbólicos (…) Lo mítico, lo contemporáneo, lo fantástico, lo íntimo, lo político, lo filosófico, se han dado cita en estas más de setecientas páginas con invocaciones a entidades antiguas y recreaciones demitologías personales, así como reflexiones sobre el cuerpo, la fe, la culpa, el poder o el lenguaje, con una variedad de tonos en los que el lector encontrará humor, crueldad, ternura y desconcierto.

El libro de 756 páginas, con ilustraciones atractivas y breves presentaciones de los autores, tiene una pulcra diagramación y ofrece una variedad de textos que despiertan el interés de los lectores, como los anteriores libros temáticos que fueron publicados en formato PDF por la editorial Letralia.

lunes, 21 de abril de 2025

RETRATOS PARA CONTEMPLAR Y DISFRUTAR

El libro Retratos es un magnífico mosaico de crónicas basadas en fotografías y pinturas de diversas épocas y culturas. La obra, por ser una suerte de compendio de conocimientos recreados por el autor, apela esencialmente a la inteligencia del lector, quien es, en última instancia, el principal destinatario de estas composiciones literarias que transmiten mensajes y sensaciones inolvidables por medio de un lenguaje coloquial y ameno.

Los textos, a caballo entre la crónica periodística y el relato literario, revelan la experiencia escritural y la inquietud intelectual de quien, valiéndose de las modernas técnicas narrativas, funde la realidad y la ficción en medio centenar de textos y contextos, que conforman un vehículo de comunicación de sabiduría y calidad estética, sin que por esto estén exentos de humor y espacios lúdicos.

En esta singular obra, donde todo parece arrancado de un mundo onírico, se tejen los cabos sueltos de los paisajes y personajes basados en pinturas célebres, como El yatiri, de Arturo Borda; Saturno devorando a sus hijos, de Francisco de Goya; Atardecer en el paseo Karl Johan, de Edvard Munch; Eva, de Fernando Botero; La mujer barbuda, de José de Ribera, entre muchas otras.

Asimismo, son igualmente interesantes los textos que, gracias a una historiografía consultada, reconstruyen algunos episodios protagonizados por personalidades que forman parte del imaginario colectivo, como el Gigante de Paruro, Ernesto Che Guevara, Marilyn Monroe, Ernesto Cavour, Subcomandante Marcos, Julio Cortázar y Augusto Pinochet, entre otros.

El libro constituye no solo un trabajo loable en la producción literaria nacional e internacional, sino también una formidable exposición de imágenes y textos que, fundiéndose como el anverso y reverso de una misma moneda, estimulan la imaginación del lector, quien, ni bien abre las tapas del libro, ingresa en un fascinante universo, donde el autor se encarga de guiarlo por los laberintos de una prosa escrita con un estilo poco frecuente entre los narradores de corte realista.

Los textos son inconfundibles tanto por el estilo como por el tratamiento de los temas, que identifican a un escritor cuya impronta es harto conocida por el manejo de un amplio abanico de registros narrativos, acorde a las nuevas corrientes de la literatura contemporánea. Los textos, que hacen vibrar de emoción y conocimientos, transitan por los territorios de la realidad y la fantasía, sin más pretensiones que estimular la imaginación y el gusto estético de los lectores interesados en desentrañar los meandros de una literatura que aborda temas de carácter universal.

En las páginas del libro, donde la palabra escrita y los retratos se fusionan de un modo extraordinario, el lector tiene la sensación de estar inmerso en fascinantes contextos, donde las artes visuales funcionan no solo como simples ilustraciones, sino como ejes centrales en torno a los cuales se reconstruyen escenarios poco habituales y se recrean insólitas historias de vida a partir de obras pictóricas e imágenes fotográficas.

domingo, 16 de marzo de 2025

LOS DERECHOS HUMANOS Y LA POESÍA

El escritor Víctor Montoya es uno de los invitados, en calidad de panelista, al Coloquio Poético La Poesía en la Memoria Histórica, en el marco de las 20º Jornada por los Derechos Humanos y la Poesía, en conmemoración al Día Mundial de la Poesía, que se celebra anualmente cada 21 de marzo desde el año 2000, luego de haber sido proclamada por UNESCO en noviembre de 1999, con el propósito de establecer una plataforma cultural para honrar a los poetas, revivir las tradiciones orales de recitales de poesía, y promover la lectura, escritura y enseñanza de una de las mejores manifestaciones artísticas del pensamiento y la imaginación del ser humano.

La organización de esta importante actividad está a cargo del Centro Albor Arte y Cultura que, desde hace 27 años de incansable trabajo en la ciudad de El Alto, no ha dejado de desarrollar proyectos y programas artístico-culturales destinados a los niños, jóvenes y población en general, con la perspectiva de rescatar la cultura del país desde la memoria histórica, la lucha contra el racismo, la defensa de los Derechos Humanos y la identidad cultural.

El acto se realizará este 20 de marzo, a Hrs. 19:00, en el Auditorio del Museo de Arte Antonio Paredes Candia de El Alto (Ciudad Satélite, plan 561, calle Núñez del Prado, a unos pasos del Teleférico Amarillo). 

lunes, 18 de noviembre de 2024

EL SIMPÁTICO MENSAJE DE UNA LECTORA

Cierto día, una atenta lectora de mi obra, residente en Francia, me envió un mensaje a mi correo electrónico, solicitándome la dirección del Grupo Editorial Kipus de Cochabamba, para  pedir mi libro Cuentos de la mina, cuyo contenido le interesaba desde todo punto vista. Tiempo después,  el libro llegó a sus manos en un sobre Manila, con la dirección del remitente, los sellos del correo y las estampillas correspondientes.

La lectora no tardó en mandarme otro amable mensaje, agradeciéndome por haberle facilitado la adquisición del libro; más todavía, tomó una fotografía del sobre y de la portada del libro y me la envío en formato JPG., junto a un breve y simpático mensaje, que transcribo a continuación: 

Has llegado Víctor,

en forma de palabra,

y, seguro, has llegado para quedarte,

seguro, no solo en mí,

sino en todos aquellos con los que

pueda compartirte.

Suerte la mía.

Infinitamente agradecida.     

milamores&milcariños. Isamil9

La lectora me sorprendió con este detalle que siempre es un júbilo para cualquier escritor que, más allá de las fronteras nacionales, cuenta con lectores/as que leen su obra con inusitado interés.

jueves, 17 de octubre de 2024

VÍCTOR MONTOYA EN LA I FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO, 

ARTE Y CULTURA DE ORURO 2024

El escritor Víctor Montoya participará como invitado en la I Feria Internacional del Libro, Arte y Cultura de Oruro 2024, donde dictará una conferencia en torno a La Narrativa Minera en Boliviana. El evento está organizado por la Gerencia del Campo Ferial 3 de Julio FNI-UTO. En el lanzamiento público de esta importante actividad cultural estuvieron presentes las autoridades Departamentales, Municipales y de la Universidad Técnica de Oruro, junto a los representantes de Educación y Cultura. La Feria se realizará del 24 al 27 de octubre en el Campo Ferial 3 de Julio, con el encomiable propósito de fortalecer el hábito de lectura entre los habitantes de la población orureña y, asimismo, con el objetivo de contribuir a la difusión de la producción intelectual de los escritores de los más diversos géneros literarios.

Apuntes sobre el autor

Víctor Montoya (La Paz, 1958). Escritor, periodista cultural y pedagogo. Vivó desde su infancia en las poblaciones de Siglo XX y Llallagua, al norte de Potosí, donde compartió la lucha de los trabajadores mineros. Durante la dictadura militar de los años ´70, fue perseguido, torturado y encarcelado. Estando en la prisión escribió su libro de testimonio Huelga y represión. Fue exiliado a Suecia en 1977. Es autor de más de una veintena de obras entre novelas, cuentos, ensayos y crónicas. Dirigió las revistas literarias PuertAbierta y Contraluz en Estocolmo. Es miembro del PEN-Club Internacional, la Sociedad de Escritores Suecos y la Academia Boliviana de Literatura Infantil y Juvenil. Su obra está traducida a varios idiomas y tiene cuentos en antologías nacionales e internacionales. Está considerado como uno de los principales impulsores de la moderna literatura boliviana. Escribe en publicaciones de América Latina, Europa y Estados Unidos.