martes, 29 de marzo de 2016


EFEMÉRIDES DE LA LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL

El Día Internacional del Libro Infantil y Juvenil, que se celebra cada 2 de abril desde 1967, coincide con la fecha de nacimiento del escritor danés Hans Christian Andersen (Odense, 2 de abril de 1805 - Copenhague, 4 de agosto de 1875), quien dedicó su talento a la creación de obras que han perdurado a lo largo de los años en la memoria de sus lectores.

Esta efemérides, justificada desde todo punto de vista, está patrocinada por IBBY (International Board on Books for Young People o, su equivalente en español, Organización Internacional para el Libro Infantil y Juvenil, con sede en Suiza), cuya principal motivación consiste no sólo en promocionar los libros destinados a los niños y jóvenes, sino también para reconocer la dedicación y capacidad creativa de sus autores en cada uno de los países, donde se estableció una filial correspondiente al IBBY, para garantizar el derecho que tienen los niños a contar con una literatura que, más que tener un carácter didáctico y de censo-moral, cumpla con la función de recrear sus pensamientos, sentimientos y, sobre todo, alimentar su fantasía, que es uno de los motores en la formación de su sensibilidad e inteligencia.

Esta institución, sin ánimo de lucro y desde su fundación, elabora cada dos años un catálogo llamado Lista de Honor, que incluye los libros más destacados y distingue a los mejores escritores, ilustradores, traductores y promotores del entendimiento internacional a través de la Literatura Infantil y Juvenil. Las colecciones permanentes de la Lista de Honor están consignados en la International Youth Library de Munich, el Swiss Institute for Child and Youth Media de Zurich y en la Bibiana Research Collection en Bratislava, en JBBY Tokyo y en Northwestern University en Evanston, Illinois.

El principal objetivo de IBBY, de un modo general, es plasmar la idea de propiciar el encuentro entre los libros y la infancia, en base a ciertos criterios que pueden resumirse en los siguiente puntos: 1). Promover el entendimiento internacional a través de los libros para niños y jóvenes, 2). Facilitar a los niños y jóvenes de todos los países oportunidades para acceder a los libros con calidad literaria y artística, 3). Favorecer la publicación y distribución de libros para niños y jóvenes, especialmente en los países en vías de desarrollo, 4). Proporcionar apoyo y formación a quienes trabajan con niños y jóvenes, 5). Estimular la investigación y la publicación de trabajos académicos en el campo de la Literatura Infantil y Juvenil.


Este género literario ha tenido un galopante desarrollo en los últimos decenios, gracias al trabajo coordinado de escritores, psicopedagogos, editores y lectores, que pusieron todo su empeño en destacar la importancia de los libros que combinan los textos y las imágenes en una obra de arte, que despierta el interés de los lectores y estimula el hábito de la lectura, acercando a los niños al mundo mágico de una de las literaturas que, tras haber sido una gran desconocida en el mundo editorial, ha pasado a acaparar la atención del mundo del libro, donde actualmente abunda su producción y genera enormes beneficios, después de la venta de los libros de texto, que son materiales de lectura obligatoria dentro del sistema educativo.

Desde mediados del siglo XX, aparte del aumento del número de premios literarios de Literatura Infantil y Juvenil, se han realizado varios eventos internacionales de autores y editores, en los que se han dilucidado temas referentes a su importancia y los objetivos a seguir, con resultados que han sido favorables para la producción de libros elaborados desde una perspectiva artística y lúdica.

En la actualidad, la mayoría de los países del mundo cuentan con organizaciones e instituciones dedicadas a incentivar el hábito de la lectura desde la infancia, partiendo del principio de que los niños tienen también derechos ciudadanos, y que uno de esos derechos es el de contar con una literatura que estimule su fantasía y creatividad.

En el caso de Bolivia, gracias al impulso de los Comités de Literatura Infantil, la IBBY y la Academia Boliviana de Literatura Infantil y Juvenil, en los últimos años se han visibilizado los trabajos de autores e ilustradores que dedican su tiempo y energía a la creación de libros destinados a los pequeños lectores. Así, por ejemplo, la Academia ha realizado varias actividades importantes en el ámbito de la promoción de la Literatura Infantil y Juvenil, desde la organización de seminarios hasta la estructuración de una biblioteca que aglutina la producción bibliográfica de autores e ilustradores bolivianos y extranjeros. No es menos importante la difusión del quehacer de la Literatura Infantil y Juvenil a través de su  página web: www.academiabolinfatil.com y la edición mensual de su boletín digital Vuelan Vuelan, con una información actualizada y especializada en torno a la Literatura Infantil y Juvenil Boliviana.

Las instituciones estatales y privadas interesadas en el tema, además de incentivar el hábito de la lectura, tienen la finalidad de que la producción de la literatura infantil no se quede en el reflejo de los mitos, leyendas y cuentos provenientes de la tradición oral, sino que abarque otros aspectos que contribuyen a la formación intelectual de los jóvenes y niños, con temas que versan sobre los valores humanos y culturales, el mundo de los sueños y deseos, que son inherentes a su experiencia cotidiana y las aspiraciones propias de su mundo imaginario.

La Literatura Infantil y Juvenil, aun no teniendo la finalidad de adoctrinar ni moralizar la conducta de sus lectores, debe apuntalar su intelecto y capacidad tanto crítica como creadora, con la esperanza de que los textos e imágenes les permitan concebir mejor su mundo cognitivo y reflejar las ilusiones de su fuero interno. Sólo una literatura hecha con intenciones auténticas y temas universales logra perpetuarse en la mente de los pequeños lectores, quienes son un puñado de emociones vivenciales y otro puñado de conocimientos adquiridos en las páginas de los libros.

La celebración del Día Internacional del Libro Infantil y Juvenil, lejos de ser una fecha memorable como las epopeyas de la historia universal, es un día que sirve para recordar que los niños y jóvenes tienen derecho a contar con una literatura hecha a la medida de su desarrollo integral y para reflexionar en torno a los libros hechos con amor y fantasía, con el único afán de saciar el alma sedienta de los lectores.

La Literatura Infantil y Juvenil, cada 2 de abril de cada año desde 1967, se regocija y viste de gala, para celebrar una efemérides dedicada a los autores y lectores de los libros que son los cimientos del hábito de la lectura y las alas que echan a volar la imaginación por los remotos lindes de un mundo hecho de pasiones y fantasías. Por eso mismo, las instituciones educativas, las autoridades de gobierno y los promotores culturales, están en la obligación de programar actividades concernientes al ámbito de la Literatura Infantil y Juvenil, con el propósito de que el libro, más que ser un objeto ajeno a los jóvenes y niños, sea el mejor compañero de sus vidas, habida cuenta de que el libro, a pesar de los “peros” habidos y por haber, es un maestro que enseña y no regaña, un fiel compañero en las buenas y en las malas, un cofre de tesoros escondidos y un amigo con quien comparten las aventuras de la imaginación.

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