viernes, 23 de enero de 2026

 

LAS LAMAS DEL K’ENKO EN CATAVI

¡Ah, carajo! ¡Todo se fue a la mierda!, exclamó un cataveño, mientras miraba las imágenes, que se transmitían por medio de las aplicaciones de TikTok, sobre la catástrofe medioambiental que tuvo como escenario la pequeña comunidad de Andavilque.

La laguna artificial el K’enko, que estaba ubicada al lado de la población de Catavi, conservaba una gran reserva de mineral en forma de lama, ya que durante mucho tiempo se bombearon a esta laguna las colas o los desperdicios provenientes de la planta de concentración de estaño denominado Ingenio Victoria. Así se conservó varias décadas, desde la época en que el empresario minero Simón I. Patiño perdió su imperio en este sitio del municipio de Llallagua, al norte del departamento de Potosí.

La laguna el K’enko era un lugar casi turístico, donde los enamorados iban a caminar por las orillas y a tomarse fotografías, No faltaban los cataveños que, motivados por la nostalgia de los años idos y vividos, retornaban desde el interior del país para ir a contemplar las aguas plomizas de la laguna que se les quedó grabada en la memoria desde la más tierna infancia. 

Todo era asombro y maravilla en esta zona de la pampa de Catavi, hasta el día en que la laguna, tras la falta de mantenimiento y las intensas precipitaciones pluviales, colapsó y se desbordó, generando una gigantesca mazamorra, mezcla de lama, agua y residuos minerales, que se descolgó desde las alturas y, llevándose todo a su paso, se precipitó cuesta abajo, hasta inundar el pequeño poblado de Andavilque.

El desastre ocurrió aproximadamente a las 5:00 de la madrugada del 16 de marzo del 2025. Los testigos cuentan que se oyó un repentino estrépito que sacudió la parte sud de Catavi. Los pobladores ni siquiera alcanzaron a ponerse de pie, cuando la mazamorra inundó la comunidad precolombina de Andavilque, perteneciente al ayllu Chullpa, cuya población se dedicaba a la producción agrícola, crianza de ovinos, camélidos, vacunos, curtiembre y hasta a la elaboración de chicha y chicharrón.

La laguna artificial el K’enko, un dique que se encontraba en la parte alta de Andavilque, cerca de los desmontes de colas-arenas, fue vencida por las fuerzas de la naturaleza y sus espesas aguas se desbordaron como en una película de ciencia ficción. Los pobladores quedaron en estado de espanto y de llanto. El rebalse causó graves daños medioambientales, porque el dique contenía plomo, zinc, cadmio, sulfuros y estaño de baja ley.

El pánico y la zozobra alcanzaron dimensiones apocalípticas. Las personas y los animales, en un intento por poner a salvo sus vidas, se abrieron paso entre el lodo plomizo y espeso, mientras los gritos de auxilio se oían junto al zumbido de las aguas y la lama encajonándose río abajo.

Varios animales, entre ellos perros y gatos, fueron sorprendidos y enterrados por la lama. La mazamorra primero se comió la cancha de fútbol y luego las viviendas de adobes y techos de calamina. Por suerte, algunos pobladores alcanzaron a huir hacia las partes altas del terreno y a subirse a los techos para evitar ser llevados por el material de arrastre.

En poco tiempo todo estaba consumado. El lodazal, que descendió hasta apoderarse de Andavilque, dejó un panorama pintando de color plomizo, como si toda la lama de Catavi, acumulada durante décadas por la industria minera, se hubiese rebelado contra la codicia humana, que no dejó de horadar el vientre de la Pachamama ni dejó de explotar los yacimientos estañìferos del norte de Potosí.

Ese mismo día, los medios de comunicación y las redes sociales difundieron imágenes capaces de erizar la piel y golpear los sentidos. Los informes oficiales de lo sucedido, de las causas y consecuencias del lago artificial, considerado por muchos un atractivo turístico, dieron cuenta de que el 80% de las viviendas y los cultivos quedaron como navegando en medio de la desgracia y bajo un cielo cargado de nubes. No solo quedaron cientos de damnificados, sino que la laguna el K’enko contenía minerales tóxicos, que dañarían la salud de los pobladores, constituyéndose en una irreparable catástrofe medioambiental, que afectó también a otras comunidades campesinas a lo largo del río.

La laguna artificial el K’enko, que causó una colosal catástrofe en Andavilque, desapareció del mapa de la noche a la mañana, como desaparecen los malos proyectos de un soplo. Por cuanto lo que un día fue una de las reservas más importantes de la Empresa Minera Catavi, un sitio donde los enamorados y turistas acudían para darse besos y tomarse fotografías, otro día se convirtió en un paisaje desolado y en un ejemplo del manejo irresponsable de una industria minera que la abandonó a su suerte, tras el maldito Decreto Supremo 21060 de 1985, que provocó el cierre de las minas nacionalizadas y una relocalización sin precedentes en la historia de Bolivia.

Glosario

Colas-arenas: Residuos de mineral procedentes de la planta de procesamiento de estaño del Ingenio de Catavi.

Chicha: Bebida alcohólica hecha con jugo de maíz fermentado.

K’enko: Laguna artificial ubicada cerca de la población de Catavi. Conserva una gran reserva de estaño, debido a que durante décadas se bombardearon los residuos minerales provenientes del “Ingenio Victoria” de la Empresa Minera Catavi.

Lama: Greda pegajosa que se produce durante la perforación. Residuos de mineral fino (polvo) procedentes de la planta de procesamiento de estaño del Ingenio de Catavi.

Relocalización: Despido masivo de trabajadores mineros, que buscan nueva residencia.

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