miércoles, 12 de septiembre de 2018


DE LA LETRA MANUSCRITA A LA ESCRITURA EN TABLET

Para nadie es desconocido que los niños y jóvenes de hoy recurran a la letra de imprenta ante la necesidad de una mayor claridad en la comunicación –principal objetivo de la enseñanza de la escritura-, debido a que la letra cursiva o manuscrita, así sea una impronta en la personalidad del individuo, se ha vuelto semilegible o totalmente ilegible, ante el uso generalizado de la letra de imprenta, que es la más usada en las nuevas tecnologías de comunicación.

La mayoría de los libros de texto y materiales educativos están impresos en letra de imprenta. En los documentos públicos o formularios se exige que las respuestas se escriban a máquina o en letra de imprenta, con la finalidad de evitar confusiones lexicales o gramaticales. Por ejemplo, cuando uno realiza un trámite oficial, el formulario para rellenar dice claramente: Rellene en letra de imprenta.

Tampoco es extraño que los libros de la literatura infantil y juvenil estén publicados en letra de imprenta, llamada también de molde, que es la más utilizada por las imprentas, editoriales y medios gráficos; un tipo de letra al cual están acostumbrados los lectores desde la época en que Johannes Gutenberg perfeccionó la técnica de la impresión con tipografía móvil, que abrió las posibilidades de editar varios ejemplares de manera efectiva y en poco tiempo.

Los libros de literatura infantil y juvenil que no están impresos en letra de imprenta, que es un tipo de letra preferido no solo por los lectores, sino también por los escritores y editores, corren el riesgo de no captar la atención de quienes visitan librerías, bibliotecas y ferias de libros. Los niños y jóvenes, casi sin excepciones, están acostumbrados a leer libros que tienen un tipo de letra clara y legible tanto en la cubierta como en las páginas interiores, como es el caso de los libros de textos que se emplean en la educación primaria y secundaria.

Las bibliotecas virtuales, que se encuentran en la red de Internet, tienen los libros digitalizados en letra de imprenta, no tanto por costumbre o mera casualidad, sino porque resultan más accesibles para los cibernautas, quienes buscan autores y obras presionando las teclas de la computadora, el Tablet o el Smartphone, que tienen el alfabeto en letra de imprenta.

Los docentes de la educación secundaria y universitaria observan que aproximadamente el 75% de sus alumnos escriben sus apuntes, deberes y tesis en letra de imprenta, y que es cada vez menos frecuente que escriban a pulso. Por lo tanto, lo que están haciendo es trabajar con un tipo de letra más discriminable desde el punto de vista de los ojos.

Es sabido por todos que el uso de la denominada letra cursiva o manuscrita ha sido desplazado por la letra de imprenta, que forma parte de los nuevos instrumentos de comunicación y los dispositivos electrónicos con los que juegan los niños. Esto implica que la escuela obligatoria tendrá que acomodarse a los avances de las nuevas tecnologías y enseñar los trazos de un único tipo de escritura, la de la letra de imprenta, y dedicarle menos tiempo a la enseñanza de la letra seguida o caligrafía cursiva.

De hecho, existen ya países donde la enseñanza de la caligrafía tradicional ha sido reemplazada por la enseñanza de la mecanografía, que es una de las herramientas que le permite al alumno dominar las nuevas exigencias del universo digital, que está cada vez más presente en las instituciones educativas y las relaciones sociales en general.

No es casual que los niños se comuniquen a diario mediante el uso del teclado del ordenador y los diferentes dispositivos incorporados en el teléfono móvil. De modo que los niños del siglo XXI no se comunican con sus semejantes mediante cartas o notas escritas a pulso, con lápiz y letras de caligrafía, sino mediante las nuevas tecnologías de información y comunicación que, además, están programadas en letra de imprenta.

Desde luego que no faltan las voces críticas que se empeñan en señalar que la enseñanza de la letra manuscrita es inherente a la educación escolar y a una cultura que tiene siglos de tradición en la que el lápiz y el papel han sido las principales herramientas de comunicación escrita. Sin embargo, lo que estas voces discordantes olvidan es el hecho de que los tiempos han cambiado y también las formas de comunicación. Incluso se ha constatado que los maestros que escriben en la pizarra en letra de imprenta, a diferencia de quienes escriben en cursiva, tienen la ventaja de ser mejor comprendidos por los alumnos, quienes deben copiar los apuntes del pizarrón en sus cuadernos o computadoras portátil.

En la actualidad, no es casual que los niños de cinco y seis años, a diferencia de lo que ocurría en el pasado, aprendan a escribir sus primeras palabras pulsando en forma mecánica las teclas de un Tablet y no afianzando la destreza motriz con el uso del lápiz; es más, los niños conciben que todos los anuncios habidos en el mundo que los rodea no están escritos en letra cursiva sino en letra de imprenta que, por otra parte, les parece más familiar y les resulta más comprensible.

Esta realidad concreta hace pensar que el uso de la letra manuscrita para la enseñanza de la lectura y escritura no es algo universal, y que en países como Finlandia, Inglaterra o Estados Unidos imparten la enseñanza de la lectura y escritura inicial con estilos de letras parecidas a las de imprenta, porque los niños, de manera consciente o inconsciente, las discriminan con mayor facilidad, en vista de que las nuevas tecnologías de comunicación han irrumpido con fuerza tanto en las instituciones educativas como en los hogares, donde los niños ven los signos gráficos o grafemas en letra de imprenta no solo en las teclas de las computadoras y teléfonos móviles, sino también en los textos que aparecen en la pantalla de la televisión.

Aunque todavía se hace hincapié en la enseñanza de la caligrafía, que es el ejercicio más tradicional en el proceso de aprendizaje de la escritura, es importante que los profesores estén conscientes de que las nuevas tecnologías de comunicación exigen que los alumnos aprendan dactilografía para usar con destreza las teclas de las computadoras, tabletas y celulares, que, por lo expuesto, tiene los dispositivos electrónicos y el alfabeto en letra de imprenta, no sólo porque están claramente separadas unas de otras, sino también porque es de fácil comprensión.

No cabe duda de que en un futuro próximo, los habitantes de la mayoría de las naciones se comunicarán escribiendo sus pensamientos en letra de imprenta; por una parte, influenciados por el uso masivo de la informática y la facilidad con que se disponen de medios electrónicos para producir escritos; y, por otra, debido a que cada vez se hace menos necesaria y frecuente la utilización de la letra cursiva que, en otrora, era indispensable para escribir a pulso.

Asimismo, los libros de literatura infantil y juvenil en general, en soporte papel o digital, estarán editados en letra de imprenta en su totalidad, obedeciendo a los avances de las nuevas tecnologías de información y comunicación, que llegaron para quedarse entre nosotros e innovar las viejas normas de lectura y escritura tradicional.

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